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sábado, 22 de marzo de 2025

Poema 714. Un decálogo.

Daniela Mishima. Quilmes, 1979.


UN DECÁLOGO


1. Todo lo que me hizo feliz se queda conmigo

2. Nunca vi a un melancólico que no haya sido atrapado por un día de lluvia, un montoncito de hojas naranjas, una estación de trenes, una ventana sobre un puerto, una fotografía.

Nunca vi a un melancólico libre 

3. Hay un cansancio que no pide dormir, más bien un respiro 

4. Si naciste en la tormenta vas a sentir antes que nadie la llegada de la lluvia

5. Tengo una idea de paraíso que corresponde a  todas esas cosas por las que iría al infierno

6. A veces le pongo mucha garra sólo porque me divierte ver como tiembla el destino

7. No puedo sonreír si tengo que tener el cuchillo entre los dientes

8. De niño te preparás para un mundo que nunca vas a encontrar

9. Los Narcisos se riegan solos

10. Nota mental: cada cosa que enterrás adentro tuyo puede ser una semilla.

jueves, 20 de junio de 2024

Poema 626. Veo que las nubes...

Daniela Mishima. Quilmes, 1979.


Veo que las nubes tienen cierto brillo hoy. Veo que donde cantan las alondras crecen más vigorosas las hojas de los tilos. 

Siento que, quién sabe desde dónde, mi padre, hoy, está usando mis ojos.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Poema 421. Decálogo del 10 de agosto.

Daniela Mishima. Quilmes, 1979.


DECÁLOGO del 10 de agosto 


1. Cuando pensás que el problema está resuelto es cuando más se volvió irresoluble.

2. Adentro tuyo alguien busca pruebas de tu indignidad. Decile que pare.

3. Podés hacer algo memorable para un perro, para una planta recién regada.

4. Ponete en un punto de vos donde haya silencio, hacele compañía a cada gota de tu sangre.

5. Hoy tampoco tuviste  cáncer y ayer no te caíste por las escaleras.

6. Cuando el otro es una aguja no le digas que sos un globo.

7. Contá hasta 10 antes de pensar.

8. Pasan cosas increíblemente feas y otras increíblemente lindas también cuando no pasa nada.

9. Hay en el fondo de vos un granito de polvo que sólo vos podes alcanzar. Ese es tu nombre.

10. Rezá mucho durante el día. Mientras escribís, lees, cuando mirás, cuando tratás de dormir.

Tu fuerza son esas oraciones que no tienen Dios, hay que rezar hasta que todo sea una sola oración, incluso cuando te desvestís, tomas un café,  bajás de un tren.