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jueves, 19 de septiembre de 2024

Poema 692. Saltamontes.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


Saltamontes


Este año son del tamaño exacto

del trozo de lápiz que mi abuelo usaba

para señalar los días en que no llovía,

y justamente del color del polvo, de los caminos

que a través de los campos moribundos conducen de nuevo

a los años treinta. Mientras andas por el agrietado sendero

que pasa por delante del granero vacío, el silo vacío,

los oyes irónicamente juguetear,

golpear la hierba como gotas de lluvia.

Poema 670. Tectónica.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


Tectónica


En tan sólo unos meses

comienzan a aparecer fisuras

en lo que recordamos,

y dentro de un año o dos,

los hechos se separan

los unos de los otros

y lentamente comienzan a desplazarse

y girar, triturando,

alzándose por encima de los otros

hasta que sus formas

han sido modificadas

y el pasado se ha convertido

en un mundo nuevo.

Y después de muchos años,

incluso un romance,

una isla verde exuberante

toda para sí misma,

perfectamente detallada

con incluso una vela

iluminando tenuemente una sonrisa,

puede que se deslicen debajo de las olas

como la Atlántida,

escasamente desgarrando el corazón.

jueves, 20 de junio de 2024

Poema 630. En enero.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


En enero


Sólo una celda en la helada colmena de la noche

está iluminada, o eso nos parece:

este café vietnamita, con su luz grasienta,

sus olores, cuyas vistosas formas son como flores.

Riendo y hablando, el tictac de los palillos.

Más allá del cristal, la ciudad invernal

cruje como un viejo puente de madera.

Un gran viento sopla debajo de todos nosotros.

Cuanto más grande la ventana, más tiembla.

jueves, 2 de noviembre de 2023

Poema 463. Poema de cumpleaños.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


POEMA DE CUMPLEAÑOS 


Apenas amanece, el sol levanta

su pesada cabeza pelirroja

por la enramada negra

a la espera de que alguien

con su balde

venga a buscar la luz blanca, espumosa

y, luego, un largo día en la pradera.

Yo también les dedico

mis días a pastar,

a gozar del verdor de cada instante

hasta que al fin la oscuridad me llama

y me pierdo en la noche con los otros

haciendo tintinear la campanita

de mi nombre.

Poema 459. Una vislumbre de lo eterno.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


Una vislumbre de lo eterno


Justo ahora,

un gorrión dio contra

la rama de un pino

al otro lado

de la ventana de mi dormitorio

y un soplo

de polen amarillo

se fue volando.

domingo, 20 de agosto de 2023

Poema 404. Granja abandonada.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


Granja abandonada


Era un hombre corpulento, dice la talla de sus zapatos

sobre una pila de platos rotos, junto a la casa;

y también alto, dice el tamaño de la cama

en una habitación de la planta superior; y bueno y temeroso de Dios,

dice la Biblia con el lomo partido,

en el suelo, bajo la ventana, entre motas de polvo iluminadas por el sol;

pero no estaba hecho para la agricultura, dicen los campos

cubiertos de pedruscos y el granero lleno de goteras.


Vivía una mujer con él, dice el empapelado del dormitorio

con motivos de lilas y los estantes de la cocina

forrados con hule, y tenían un hijo,

dice el arenero hecho con un neumático de tractor.

El dinero era escaso, dicen los frascos de ciruelas en conserva

y las latas de tomate precintadas en la lucerna.

Y los inviernos duros, dicen los trapos en los marcos de las ventanas.

Era un lugar solitario, dice el angosto camino vecinal.


Algo fue mal, dice la casa vacía

en el terreno tapado por las malas hierbas. Las piedras en los campos

dicen que él no era un granjero; los frascos cerrados

en el sótano dicen que ella se fue precipitadamente.

¿Y el chico? Sus juguetes están esparcidos en el patio

como ramas después de una tormenta: una vaca de goma,

un tractor oxidado con el arado roto,

una muñeca vestida con un overol. Algo fue mal, dicen.

martes, 30 de mayo de 2023

Poema 356. Después de años.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


Después de años


Hoy, desde lejos, te vi

alejarte, y sin un sonido

la resplandeciente cara de un glaciar

se hundió en el mar. Un viejo roble

cayó en las Cumberlands, levantando apenas

un puñado de hojas, y una anciana

que esparcía maíz para sus gallinas levantó la mirada

por un instante. En el extremo opuesto

de la galaxia, una estrella treinta y cinco veces

mayor que nuestro sol explotó

y se desvaneció, dejando una pequeña mancha verde

en la retina del astrónomo

como si éste estuviera de pie en la gran cúpula abierta

de mi corazón sin nadie a quien contárselo.

jueves, 2 de febrero de 2023

Poema 1. Volar de noche.

Ted Kooser, EE. UU 1939.


VOLAR DE NOCHE 


Estrellas ahí arriba. Y debajo, constelaciones.

A cinco mil millones de kilómetros se muere una galaxia

como un copo de nieve que se posa en el agua. Ahí abajo

un granjero, que siente el escalofrío de esa muerte lejana,

prende la luz del patio, y reclama sus galpones y el granero

para su pequeño sistema de cuidados. 

Toda la noche las ciudades, como novas resplandecientes,

se disputan con calles iluminadas las noches solitarias

como la suya.