sábado, 9 de agosto de 2025

Poema 874. La distancia entre dos...

MARIANA FINOCHIETTO. Bs. As., 1971


La distancia entre dos

a veces se parece a un mar

pero se sabe

que un buen salto de fe

y dos corazoness fuertes arriman un prodigio,

eso que llaman un milagro de amor.


Pero otras veces

la distancia entre dos

es cuerpo a cuerpo

y galaxias y galaxias y neutrones,

y microscópicos resquicios insalvables

y no hay actos de magia 

ni salidas.

Poema 873. Consolaciones.

Melina Alexia Varnavoglou. Bs. As. 1992.


consolaciones 


"siempre tengo una mano lánguida y caída

para que alguien baje de su gloria y la bese"

Juana Bignozzi


La gente pregunta

¿Cómo? ¿A vos? ¿Él a vos? ¿en serio?

y me hacen sentir un error

en la secuencia de lo esperable

un trofeo cayéndose de las manos del ganador

un crimen contra la belleza que yo vengo a representar

y finjo que me consuelan

pero en el fondo no para de molestarme

¿piensan que no puedo ser oscura?

¿que este cuerpo produce más placer qué demonios?

¿que mi amor no es capaz de arruinarlo todo?

Permítanme el derecho al desastre:

Yo no soy hermosa

No soy buena

Ni inteligente

Soy una chica luchando contra su corazón

interponiendo su corazón

al corazón de los hombres

como un escudo vano

pocas veces resulta

dura poco tiempo

y vista desde afuera

es aburrida la batalla.

Poema 872. Sucio, mal vestido.

Roberto Bolaño. Chile, 1953-2003.


SUCIO, MAL VESTIDO 


En el camino de los perros mi alma encontró 

a mi corazón. Destrozado, pero vivo, 

sucio, mal vestido y lleno de amor. 

En el camino de los perros, allí donde no quiere ir nadie. 

Un camino que sólo recorren los poetas 

cuando ya no les queda nada por hacer. 

¡Pero yo tenía tantas cosas que hacer todavía! 

Y sin embargo allí estaba: haciéndome matar 

por las hormigas rojas y también 

por las hormigas negras, recorriendo las aldeas 

vacías: el espanto que se elevaba 

hasta tocar las estrellas. 

Un chileno educado en México lo puede soportar todo, pensaba, pero no era verdad. 

Por las noches mi corazón lloraba. El río del ser, decían unos labios afiebrados que luego descubrí eran los míos, el río del ser, el río del ser, el éxtasis 

que se pliega en la ribera de estas aldeas abandonadas. 

Sumulistas y teólogos, adivinadores 

y salteadores de caminos emergieron 

como realidades acuáticas en medio de una realidad metálica. 

Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones. 

Sólo el amor y la memoria. 

No estos caminos ni estas llanuras.

No estos laberintos.

Hasta que por fin mi alma encontró a mi corazón.

Estaba enfermo, es cierto, pero estaba vivo.

Poema 871. Calandria de calandrias.

Denise Levertov. Inglaterra, 1923-Estados Unidos, 1997.


Calandria de calandrias


Un pájaro grisáceo 

del tamaño de los gorriones más o menos, 

caído en algún campo,

desintegrándose de prisa, 

un amasijo 

de plumas secas: 

y nadie sabe 

que entre los suyos era un príncipe,

el más virtuoso, dueño 

de miles de canciones; 

elegante, inventivo, fantasioso, 

rival del ruiseñor.

Poema 870. Nos iremos, me iré con los que aman...

Silvina Ocampo. Bs. As. 1903-1993.


Nos iremos, me iré con los que aman...


Nos iremos, me iré con los que aman,

dejaré mis jardines y mi perro

aunque parezcas dura como el hierro

cuando los vientos vagabundos braman.


Nos iremos, tu voz, tu amor me llaman:

dejaré el son plateado del cencerro

aunque llegue a las luces del desierto

por ti, porque tus frases me reclaman.


Buscaré el mar por ti, por tus hechizos,

me echaré bajo el ala de la vela,

después que el barro zarpe cuando vuela


la sombra del adiós. Como en los fríos

lloraré la cabeza entre tu mano

lo que me diste y me negaste en vano.

Poema 869. Y entonces por qué.

Letitia Ilea.  1967, Rumania.


Y ENTONCES POR QUÉ


yo pago mis impuestos el teléfono la luz

la tasa de carreteras y de la vía láctea

cruzo por donde toca

no piso el césped no arranco flores

y entonces por qué

no tiro con honda

no pinto grafitis en las paredes

-aunque ganas no me faltan-

no viajo sin billete

hablo educadamente

tengo un montón de carnés y permisos

y entonces por qué

yo me expreso con corrección

no llego tarde al trabajo

no me cachondeo no digo palabrotas

se puede decir que cumplo con mi deber

y entonces por qué.

miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 868. Morirse en casa.

Claudia Prado. Puerto Madryn, 1972.


morirse en casa


Encuentro notas sobre su salud

en todas partes,

las borro como borro los apuntes

de un texto terminado o de un poema

que no voy a escribir.

Indicaciones

efectos secundarios, paliativos, 

un precio, un resultado, la pregunta 

callada para el médico. 

Alcanzó con que dijera:

"Podemos seguir 

el tratamiento a la distancia".


"Mamá, ya está, llevalo a casa". 

En ambulancia  hasta el avión 

y un último tramo por la ruta,

el ritmo desparejo de las matas y siempre, 

cuando estás llegando, el mar.

¿Tendría ventanas la ambulancia?

¿Iría acostado?

En agosto a las seis no queda sol.

¿Habrá visto el naranja, el violeta, 

el cielo negro? ¿Le habrá dado 

el dolor algún momento 

para ver la belleza, la intemperie 

que era parte de su casa?

Poema 867. Conservate bueno...

Margarita Roncarolo. Córdoba, 1950-2020.


Conservate bueno. No manso, bueno.

Conservate bueno. No amnésico, bueno.

Conservate bueno. No flojo ni cobarde, bueno.

Conservate bueno. No sonriente, bueno.

Conservate bueno. No obediente, bueno.

Conservate bueno. No callado, bueno.

Conservate bueno, No indiferente, bueno.

Conservate bueno. No imparcial, bueno

Consérvate bueno. No quieto, bueno.

Pero no te creas mejor.  Eso de andar midiéndose dejalo para ellos.

Conservate bueno

Poema 866. We Tripantu // en Comodoro warria mew.

Jorge Spíndola. Comodoro Rivadavia, 1961.


We Tripantu // en Comodoro warria mew


Esta madrugada, tras la noche más larga, el sol volverá a salir. Se completa el ciclo de oscuridad y lentamente, a paso de gallo, el sol regresa sobre la tierra. Así lo vieron y entendieron los abuelos, las abuelas.   


Trekan-trekan, pasito a pasito el sol vuelve a encender los newen que dormían en cada cosa. Ya dimos vuelta la tierra, ya la nieve cayó sobre ella, ya se renuevan las fuerzas para la próxima siembra. Ya fuimos a orillas de la playa a buscar algas con Eufemia y las regamos sobre los almácigos de la quinta. Le saca lo malo, le da la fuerza del mar, decía mientras iba haciendo sus oraciones de la mañana. 


Sabíamos eso. Sabíamos que el tiempo vuelve como un espiral de luz que acuna y despierta las semillas. Sabíamos que el tiempo vuelve a pasar por nosotros, como un sueño que regresa y es otro y es el mismo. Sabíamos que el püllü vuelve en los nietos para re-encantarnos de sabiduría y de asombro. 


Sabíamos que el geranio gira leve buscando luz y sombra y sobrevive con su fuego a las heladas. 


Sabíamos que hay que encender un fuego y esperar el giro del sol con nuestros pasos. Jugábamos toda la noche, escondíamos papas debajo de la cama, hacíamos figuras con lana cruda entre los dedos. Esta es la pata de gallo y esta otra es la huella del choique en las estrellas. Sabíamos eso, a pesar del San Juan que nos sobreimprimieron, llenando la noche de espejos donde podías ver al malo diciendo las fechas de la muerte.


Hoy como siempre, tras la nieve y la helada, el sol emprende su regreso. Solsticio le decimos ahora y miramos en la web las páginas del tiempo. A la 01:24 minutos dicen que comienza el invierno astronómico en el Hemisferio Sur, pero ya sabíamos eso. Bastaba mirar el cielo, la sombra larga de las cosas, la luz de la luna en las mareas. 


Muchos viejos del petróleo hoy quedaron arriba en las pampas, sin poder bajar por la nevada. Harán noche en los trailers, lejos de sus casas y de su gente. Los caminos están helados, desde aquí se ve el lomo blanco de los cerros. Me recordaré de ellos está noche larga. Del Rafa que está allá arriba, de mi hermano Marcelo que busca huellas para encontrarlos, de mi hermano Juan Carlos y de sus ojos que siempre regresan desde el Wenu Leufu a entibiar la mesa de la familia. 


Me recordaré de los hijos y de Pía Milagros Casanova Coliboro, mi sobrina nieta que cumple su primer añito. Te recordaré, abuela Margarita Calfín siempre mirando hacia luz de la mañana entre los turnos de la fábrica. 


Y me acordaré de ti, abuela, Eufemia Alvarado Rapel, juntando algas en el bordemar cuando todavía podíamos caminar por estas playas. Recordaré tus ojos tiernos sobre esta pequeña inmensa y castigada Mapu, de tus rezos susurrantes en veliche, convocando las fuerzas del mar y de la tierra. Ten Ten y Kai Kai desatando su eterna lucha en esta quinta diminuta, donde aún perviven tus geranios, algunos que otros malvones entre el tamarisco morado del invierno.


Esta noche lavaré los ojos con agua del We Tripantu, lavaré la piel para que se vayan las pestes, lavaremos la tierra de la Eufemia con risas de sus nietos. Haremos un fuego para estar unidos al ruedo de las estrellas. Y otro fuego en mis ojos, abuela, para mirar contigo el tiempo que regresa.

Poema 865. Lógica de los accidentes.

Nurit Kasztelan. Buenos Aires, 1982.


Lógica de los accidentes


Si pudiera entender el orden

que lleva a los accidentes,

la pérdida de lo dado, la distribución

desigual de la angustia,

escribir una palabra como crave,

anhelar, ansiar, necesitar con urgencia,

pero no tiene traducción

no tiene lógica

sólo en el cuerpo.

Poema 864. El gatito.

Mary Oliver. Estados Unidos, 1935-2019.


EL GATITO 

Trad. Eleonora González Capria


Ante todo asombrada

tomé al gatito que nació

muerto completamente negro

con un solo ojo grande

en la mitad de su pequeña frente

del moisés de la gata

y lo enterré en un campo

a espaldas de la casa.


Tal vez se lo podría haber donado

a algún museo,

podría haber llamado al diario

de la zona.


Pero en vez lo llevé hasta el campo

y abrí la tierra

y se lo devolví

diciendo: era real,

diciendo: es infinitamente creativa la vida,

diciendo: cuántas otras maravillas

yacen en la simiente oscura de la tierra,


sí, creo que hice bien en salir sola

y regresarlo en paz, y cubrir el lugar

con las flores audaces de los yuyos.

Poema 863. Te di una piedra...

Macky Corbalán . Cutral Có. 1963-2014.


Te di una piedra, fantástica

combinación de brisa, sol

marino, arena y tiempo.

Y creíste que te daba el corazón.

Poema 862. Nuestros poemas no se pueden...

Ernesto Cardenal. Nicaragua, 1925-2020.


Nuestros poemas no se pueden 

publicar todavía.

Circulan de mano en mano, 

manuscritos,

o copiados en mimeógrafo. 

Pero un día 

se olvidará el nombre 

del dictador contra quien

fueron escritos,

y seguirán siendo leídos.