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sábado, 22 de marzo de 2025

Poema 727. Límite.

Sylvia Plath. EEUU, 1932-1963


LÍMITE 


La mujer alcanzó la perfección. 

Su cuerpo muerto muestra la sonrisa de realización, 

la apariencia de una necesidad griega 

fluye por los pergaminos de su toga, 

sus pies desnudos parecen decir, 

hasta aquí hemos llegado, se acabó. 

Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes, 

uno a cada pequeña jarra de leche ahora vacía. 

Ella los ha plegado de nuevo hacia su cuerpo; 

así los pétalos de una rosa cerrada, 

cuando el jardín se envara 

y los olores sangran de las dulces gargantas 

profundas de la flor de la noche. 

La luna no tiene por qué entristecerse, 

mirando con fijeza desde su capucha de hueso. 

Está acostumbrada a este tipo de cosas. 

Sus negros crepitan y se arrastran.

martes, 7 de febrero de 2023

Poema 264. Espejo.

Sylvia Plath. EE.UU., 1932 - 1963.


Espejo


Soy de plata y exacto. Sin prejuicios.

Y cuanto veo trago sin tardanza

tal y como es, intacto de amor u odio.

No soy cruel, solamente veraz:

ojo cuadrangular de un diosecillo.

En la pared opuesta paso el tiempo

meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro

que es parte de mi corazón. Pero se mueve.

Rostros y oscuridad nos separan


sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese

sobre mí una mujer, busca mi alcance.

Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas

de la luna. Su espalda veo, fielmente

la reflejo. Ella me paga con lágrimas

y ademanes. Le importa. Ella va y viene.

Su rostro con la noche sustituye

las mañanas. Me ahogó niña y vieja.

viernes, 3 de febrero de 2023

Poema 185. Ménade.

Sylvia Plath, Boston 1932 - Londres 1963.


Ménade


Una vez fui normal:

Me sentaba bajo el algarrobo de mi padre

A comer los dedos de la sabiduría.

Los pájaros daban leche.

Cuando tronaba, me escondía bajo una losa.


La madre de las bocas no me quería.

El viejo encogió hasta convertirse en un muñeco.

Oh, ya soy demasiado grande como para volver atrás:

La leche de los pájaros devino en plumas.

Las hojas del árbol, mudas como manos.


Este mes es poco apropiado.

Los muertos maduran en las vides.

Hay una lengua roja entre nosotras.

Madre: largo de mi corral.

Me estoy transformando en otra.


Cabeza-de-perro, devoradora:

Aliméntame con las bayas de lo oscuro.

Los párpados no se cerrarán. El tiempo

Desovilla su destello sin fin

Desde el gran ombligo del sol.


Y yo debo tragármelo todo.

Señora, ¿quién es esa gente de ahí, ebria de sueño

Y esparrancada en la cuba de la luna?

Bajo esta luz, la sangre es negra.

Dime mi nombre.