Mostrando entradas con la etiqueta Walsh María Elena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Walsh María Elena. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 858. Yo me nazco...

María Elena Walsh. Bs. As. 1930-2011.


Yo me nazco, yo misma me levanto,

organizo mi forma y determino

mi cantidad, mi número divino,

mi régimen de paz, mi azar de llanto.


Establezco mi origen y termino

porque sí, para nunca, por lo tanto.

Soy lo que se me ocurre cuando canto.

No tengo ganas de tener destino.


Mi corazón estoy elaborando:

ordeno sufrimiento a su medida,

educo al odio y al amor lo mando.


Me autorizo a morir sólo de vida.

Me olvidarán sin duda pero cuando

mi enterrado capricho lo decida.

jueves, 19 de septiembre de 2024

Poema 671. Yo me nazco...

María Elena Walsh. Bs. As., 1930-2011


Yo me nazco, yo misma me levanto,

organizo mi forma y determino

mi cantidad, mi número divino,

mi régimen de paz, mi azar de llanto.


Establezco mi origen y termino

porque sí, para nunca, por lo tanto.

Soy lo que se me ocurre cuando canto.

No tengo ganas de tener destino.


Mi corazón estoy elaborando:

ordeno sufrimiento a su medida,

educo al odio y al amor lo mando.


Me autorizo a morir sólo de vida.

Me olvidarán sin duda pero cuando

mi enterrado capricho lo decida.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Poema 511. Oración a la Justicia.

María Elena Walsh. Buenos Aires, 1930-2011.


Oración a la Justicia


Señora de ojos vendados 

que estás en los tribunales 

sin ver a los abogados, 

baja de tus pedestales. 

Quítate la venda y mira 

Cuánta mentira. 


Actualiza la balanza 

y arremete con la espada 

que sin tus buenos oficios 

no somos nada. 


Lávanos de sangre y tinta 

resucita al inocente 

y haz que los muertos entierren 

el expediente. 


Espanta a las aves negras 

y aniquila a los gusanos 

y que a tus plantas los hombres 

se den la mano. 


Ilumina al juez dormido, 

apacigua toda guerra 

y hazte reina para siempre 

de nuestra tierra. 


Señora de ojos vendados, 

con la espada y la balanza 

a los justos humillados 

no les robes la esperanza. 

Dales la razón y llora 

porque ya es hora.