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miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 868. Morirse en casa.

Claudia Prado. Puerto Madryn, 1972.


morirse en casa


Encuentro notas sobre su salud

en todas partes,

las borro como borro los apuntes

de un texto terminado o de un poema

que no voy a escribir.

Indicaciones

efectos secundarios, paliativos, 

un precio, un resultado, la pregunta 

callada para el médico. 

Alcanzó con que dijera:

"Podemos seguir 

el tratamiento a la distancia".


"Mamá, ya está, llevalo a casa". 

En ambulancia  hasta el avión 

y un último tramo por la ruta,

el ritmo desparejo de las matas y siempre, 

cuando estás llegando, el mar.

¿Tendría ventanas la ambulancia?

¿Iría acostado?

En agosto a las seis no queda sol.

¿Habrá visto el naranja, el violeta, 

el cielo negro? ¿Le habrá dado 

el dolor algún momento 

para ver la belleza, la intemperie 

que era parte de su casa?

jueves, 2 de noviembre de 2023

Poema 444. Piedritas 2.

Claudia Prado. Puerto Madryn,  1972.


piedritas 2


Sólo ese día hizo calor,

el primero, después 

se terminó el verano. 

El lago brillaba

y nos sentamos a tirar piedritas 

y a imaginar una vida nueva 

en la que bastaría 

con girar la cara

para que nos diera el sol.

Vos elegías las tuyas

cuidadosamente 

y las arrojabas 

con ese movimiento preciso

que me lleva siempre

directo a tu infancia.

Entonces, las veíamos saltar

dos, tres, cinco veces, 

livianas, casi sin quebrar

la superficie del agua. 

Yo, en cambio, 

habituada a mi torpeza 

dejaba que las mías cayeran 

no importa dónde

que golpearan 

lo mismo el agua o la tierra

como quien habla solamente

para decir estoy acá.

lunes, 3 de abril de 2023

Poema 309. 1938-cetología.

Claudia Prado. Puerto Madryn, 1972.


1938-cetología


no es seguro

de caminar entre las piedras

el extremo del vestido

borroneado por el viento


ojos de arponera

por su puesto ojos avizores

para no dejarse confundir

por el golpe de las olas


ser la primera que distingue

un lomo oscuro

como una isla intermitente 

a la deriva


la que sabe dar

con la mirada en donde saltan


mi abuela

se hacía entender

por insistencia:

podía contar una y otra vez

el camino

que recorría para verlas

una y otra vez y repetir

que por fuera

las ballenas son enormes

enormes e increíbles

como casas que saltaran


para qué pensar

en qué tienen adentro


otros hablan

del espacio interior

de una ballena

lo completan con Jonás,

pinocho, un hombre

que cocina, ella

coleccionaba sólo

imágenes rotundas.