miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 868. Morirse en casa.

Claudia Prado. Puerto Madryn, 1972.


morirse en casa


Encuentro notas sobre su salud

en todas partes,

las borro como borro los apuntes

de un texto terminado o de un poema

que no voy a escribir.

Indicaciones

efectos secundarios, paliativos, 

un precio, un resultado, la pregunta 

callada para el médico. 

Alcanzó con que dijera:

"Podemos seguir 

el tratamiento a la distancia".


"Mamá, ya está, llevalo a casa". 

En ambulancia  hasta el avión 

y un último tramo por la ruta,

el ritmo desparejo de las matas y siempre, 

cuando estás llegando, el mar.

¿Tendría ventanas la ambulancia?

¿Iría acostado?

En agosto a las seis no queda sol.

¿Habrá visto el naranja, el violeta, 

el cielo negro? ¿Le habrá dado 

el dolor algún momento 

para ver la belleza, la intemperie 

que era parte de su casa?

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