sábado, 22 de marzo de 2025

Poema 794. Un lugar distinto.

Mark Strand. Canadá.1934-2014


Un lugar distinto 

Entro

en la luz

que hay


que no alcanza a cegarme

ni me permite ver con claridad

lo que ha de suceder


y sin embargo veo

el agua

el barco solo

el hombre ahí de pie


no es alguien que conozca


es un lugar distinto

la luz que hay se cierne 

como una red

sobre la nada


lo que ha de suceder

ya ha sucedido antes

de esta misma manera


es el espejo

donde duerme el dolor

es el país

que no visita nadie.

Poema 793. Amantes de mediana edad.

Erica Jong. EEUU, 1942


Amantes de mediana edad


Te abrís a mi

Un poco y

Luego te asustás

Y cerrás otra vez,

Un chiquillo

Que teme ser herido

Un dedo del pie golpeado,

Un dedo cortado

Sobre papel.


Creo que estoy libre

De miedos

Fascinada, abandonada

Al llamado de las Bacantes

Mi propia sirena,

Atada a mi propio mástil,

Ambas Circe

Y su cerdo.


Pero yo también

Tengo miedo:

Sé adónde 

La vida te lleva.


El impulso

A unirse

A confesar todo

Es seguido

Por el impulso

A abandonar,


Y el amor--

El imperecedero amor--

Debe morir,

Para renacer.


Llegamos 

el uno al otro

Vacilando

Veteranos de otras guerras,

Con garantías de divorcio

En nuestras manos

Que debemos convertir 

En capullos.


Pero los capullos

No soportarán

Nuestros golpes.


Llegamos

El uno al otro

Con esperanza

En nuestras manos--

La única cosa

Que Pandora guardó

En su caja

Cuando todas las enfermedades

Y preocupaciones del mundo

Escaparon.

Poema 792. Tao Te King, IX.

Lao-Tse. China, n. 571 a.C.


TAO TE KING, IX 


Llenar lo que está lleno lo vacía.

Afilar lo afilado desafila.

Acumular implica custodiar.

Si llegaste a ser alguien, no sos nada.

Hacer y retirarse es el camino.

Poema 791. Mensaje.

Allen Ginsberg. Estados Unidos, 1926-1997.

Mensaje


Desde que empezamos a cambiar

parrandear girar trabajar

llorar & mear juntos

me despierto por la mañana

con un sueño en los ojos

pero tú estás lejos en Nueva York

recordándome Bueno

te amo te amo

y tus hermanos están locos

acepto sus alcohólicos casos

Hace demasiado que estoy solo

hace demasiado que me siento en la cama

sin que nadie acaricie mi rodilla,

hombre o mujer qué me importa ahora,

yo quiero amor

para eso nací

quiero que estés conmigo

Barcos transoceánicos hirviendo sobre el Atlántico

Delicadas estructuras de rascacielos sobre Lakehurst

Seis mujeres desnudas bailando juntas

sobre una plataforma roja

Las hojas están verdes ahora en todos los árboles de París

Estaré en casa dentro de dos meses

y te miraré a los ojos.

Poema 790. Si vas a intentarlo, hacé todo el camino...

Charles Bukowski. Alemania, 1920 - Estados Unidos, 1994.


Si vas a intentarlo, hacé todo el camino.

De otra forma ni siquiera lo intentes.


Si vas a intentarlo, hacelo hasta el final.

Esto puede significar perder novias, novios

esposas, esposos, parientes, trabajos y,

quizá la cabeza.


Andá hasta el final.

Esto puede significar no comer por tres o cuatro días.

Esto puede significar congelarse en un banco de plaza.

Esto puede significar la cárcel.

Esto puede significar escarnio, burlas y soledad…


La soledad es un regalo.

Los demás son una prueba de tu insistencia o de cuánto querés realmente hacerlo.

Y lo vas a hacer, a pesar del rechazo y de las desventajas,

y va a ser mejor que cualquier cosa que te hayas imaginado.


Si vas a intentarlo, hacelo hasta el final

porque no hay otro sentimiento como ese.

y vas a estar a solas con los dioses en noches 

que serán de flama y fuego.


hacelo 

hacelo 

hacelo

hacelo

Hasta el final,

hasta el final.


Y vas a llevar la vida derecho a la carcajada perfecta.

que es la única buena lucha que hay.


Traducción por Larsen.

Poema 789. Naranja.

Ellen Kennedy. Boston, 1989.


NARANJA


quisiera que mi vida consistiese únicamente

en conducir mi bicicleta contigo

montaña abajo sin parar

mientras escuchamos música

en medio de la nada

sin nadie alrededor

excepto unas pocas luces parpadeantes y tranquilas sobre el cielo

parecidas a las estrellas pero más brillantes

y más naranjas

Poema 788. El dolor es dios...

Cristian Aliaga. Buenos Aires, 1962-2024.


El dolor es dios, pero no sabe bailar.

La pequeña que juega con su globo

y lo hace rebotar entre los tubos y monitores

es dios, aunque no sepa sobrevivir.

La moribunda de ojos almendra

tiene la mirada atravesada por la luz

que ya no puede mirar. Es dios en su ceguera iluminada.

El dolor es un dios equivocado.

Poema 787. Tinta.

David González. España, 1964-2023.


Tinta


Mi otro abuelo 

estuvo preso en Oviedo. 

En la cárcel provincial.

 Después de la guerra.


Todas las mañanas 

colgaban una lista 

en la puerta de entrada de la cárcel. 

En esa lista estaban escritos

 los nombres y los apellidos

 de todas las personas 

a las que el día anterior

 habían puesto contra el paredón 

dado muerte mediante garrote vil.


Imaginate a tu abuela, 

me decía mi padre, 

sin saber leer ni escribir,

 conmigo en brazos,

 preguntando a gritos 

a las otras mujeres 

si tu abuelo 

se había convertido


en tinta.

Poema 786. Cuerpos solos.

Logan February. Nigeria, 1999.


CUERPOS SOLOS 


Una garza se posa. Se convierte

en niebla. Un hombre que me quiere


amar sin amarme está acostado

al lado mío y me cita a su abuelo,


me dice: “un cuerpo no es leña para 

el fuego”, lo cual quiere decir


que se siente solo y humano, lo cual quiere decir 

que nunca vio un cuerpo retorcerse & gritar 


& volverse un humo espeso, la madera desnuda

retorcida sin piedad. Me está llamando en una especie


de lengua de señas & no le veo las manos,

no sé qué me quiere decir.


Me pregunto si la niebla evita que las cosas

marchitas se prendan fuego como 


evita que uno vea. Me pregunto si él sabe

lo fríos que tengo los huesos, lo deshidratados


que están, & que me quedo porque es propio

de las cosas delicadas retorcerse. Un pájaro distinto


se arroja desde el cielo, devolviéndome a mi cuerpo.

Yo rechazo los nombres con que me llama él. Digo 


que es una nube, despistado como todas las nubes,

porque me deja que me suelte de él. Yo también 


me convierto en niebla & me disipo.

Poema 785. La revuelta y solamente la revuelta...

André Bretón. Francia, 1896-1966.

En Primer manifiesto del surrealismo.


La revuelta y solamente la revuelta es creadora de luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos, la poesía, la libertad o el amor.

Poema 784. La gente piensa que...

Taylor Jenkins Reid. Acton, Massachusetts, EE.UU., 1983.


La gente piensa que la 

intimidad tiene que ver con 

el sexo.


Pero tiene que ver con la 

verdad. 


Cuando te das cuenta de 

que puedes contarle tu 

verdad a alguien, 

cuando puedes mostrarte a alguien, 

cuando te desnudas delante de alguien 

y su respuesta es 

«conmigo estás a salvo». 

Eso es intimidad.

Poema 783. Carta revolucionaria #73.

Diane Di Prima. Estados Unidos 1934-2020.


CARTA REVOLUCIONARIA #73


Cuando seamos unos pobres de mierda

y no tengamos nuestras montañas como refugio,

cuando nos conquisten

y no podamos ir a nuestros bosques en busca de consuelo,

cuando estemos hambrientos

y nuestros valles ya no nos sustenten,

entonces veremos a estos hombres

como lo que en verdad son.

Poema 782. Manifiesto (hablo por mi diferencia).

 Poema 782Pedro Lemebel. Chile, 1952-2015.


Manifiesto (hablo por mi diferencia)


No soy Passolini pidiendo explicaciones

No soy Ginsberg expulsado de Cuba

No soy un marica disfrazado de poeta

No necesito disfraz

Aquí está mi cara

Hablo por mi diferencia

Defiendo lo que soy

Y no soy tan raro

Me apesta la injusticia

Y sospecho de esta cueca democrática

Pero no me hable del proletariado

Porque ser pobre y maricón es peor

Hay que ser ácido para soportarlo

Es darle un rodeo a los machitos de la esquina

Es un padre que te odia

Porque al hijo se le dobla la patita

Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro

Envejecidas de limpieza

Acunándote de enfermo

Por malas costumbres

Por mala suerte

Como la dictadura

Peor que la dictadura

Porque la dictadura pasa

Y viene la democracia

Y detrasito el socialismo

¿Y entonces?

¿Qué harán con nosotros compañero?

¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos

con destino a un sidario cubano?

Nos meterán en algún tren de ninguna parte

Como el barco del General Ibañez

Donde aprendimos a nadar

Pero ninguno llegó a la costa

Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas

Por eso las casas de caramba

Le brindaron una lágrima negra

A los colizas comidos por las jaibas

Ese año que la Comisión de Derechos Humanos

no recuerda

Por eso compañero le pregunto

¿Existe aún el tren siberiano

de la propaganda reaccionaria?

Ese tren que pasa por sus pupilas

Cuando mi voz se pone demasiado dulce

¿Y usted?

¿Qué hará con ese recuerdo de niños

Pajeandonos y otras cosas

En las vacaciones de Cartagena?

¿El futuro será en blanco y negro?

¿El tiempo en noche y día laboral

sin ambigüedades?

¿No habrá un maricón en alguna esquina

desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?

¿Van a dejarnos bordar de pájaros

las banderas de la patria libre?

El fusil se lo dejo a usted

Que tiene la sangre fría

Y no es miedo

El miedo se me fue pasando

De atajar cuchillos

En los sótanos sexuales donde anduve

Y no se sienta agredido

Si le hablo de estas cosas

Y le miro el bulto

No soy hipócrita

¿Acaso las tetas de una mujer

no lo hacen bajar la vista?

¿No cree usted

que solos en la sierra

algo se nos iba a ocurrir?

Aunque después me odie

Por corromper su moral revolucionaria

¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?

Y no hablo de meterlo y sacarlo

Y sacarlo y meterlo solamente

Hablo de ternura compañero

Usted no sabe

Cómo cuesta encontrar el amor

En estas condiciones

Usted no sabe

Qué es cargar con esta lepra

La gente guarda las distancias

La gente comprende y dice :

Es marica pero escribe bien

Es marica pero es buen amigo

Super-buena onda

Yo acepto al mundo

Sin pedirle esa buena onda

Pero igual se ríen

Tengo cicatrices de risas en la espalda

Usted cree que pienso con el poto

Y que al primer parrilazo de la CNI

lo iba a soltar todo

No sabe que la hombría

Nunca la aprendí en los cuarteles

Mi hombría me la enseño la noche

Detrás de un poste

Esa hombría de la que usted se jacta

Se la metieron en el regimiento

Un milico asesino

De esos que aún están en el poder

Mi hombría no la recibí del partido

Porque me rechazaron con risitas

Muchas veces

Mi hombría la aprendí participando

En la dura de esos años

Y se rieron de mi voz amariconada

Gritando: Y va a caer, y va a caer

Y aunque usted grita como hombre

No ha conseguido que se vaya

Mi hombría fue la mordaza

No fue ir al estadio

Y agarrarme a combos por el Colo Colo

El fútbol es otra homosexualidad tapada

Como el box, la política y el vino

Mi hombría fue morderme las burlas

Comer rabia para no matar a todo el mundo

Mi hombría es aceptarme diferente

Ser cobarde es mucho más duro

Yo no pongo la otra mejilla

Pongo el culo compañero

Y esa es mi venganza

Mi hombría espera paciente

Que los machos se hagan viejos

Porque a esta altura del partido

La izquierda tranza su culo lacio

En el parlamento

Mi hombría fue difícil

Por eso a este tren no me subo

Sin saber dónde va

Yo no voy a cambiar por el marxismo

Que me rechazó tantas veces

No necesito cambiar

Soy más subersvo que usted

No voy a cambiar solamente

Porque los pobres y los ricos

A otro perro con ese hueso

Tampoco porque el capitalismo es injusto

En Nueva York los maricas se besan en la calle

Pero esa parte se la dejo a usted

Que tanto le interesa

Que la revolución no se pudra del todo

A usted le doy este mensaje

Y no es por mí

Yo estoy viejo

Y su utopía es para las generaciones futuras

Hay tantos niños que van a nacer

Con una alita rota

Y yo quiero que vuelen compañero

Que su revolución

les dé un pedazo de cielo rojo

Para que puedan volar.

Poema 781. Último fragmento.

Raymond Carver. Estados Unidos, 1938-1988.


En memoria del querido amigo Diego Danese.


Último fragmento


¿Y conseguiste lo que querías en esta vida?

Lo conseguí.

¿Y qué querías?

Considerarme amado, sentirme

amado sobre la tierra

Poema 780. ¿Dónde están las palabras...?

Tiqqun.


¿Dónde están las palabras, la casa, mis antepasados,

dónde están mis amores, mis amigos?

No existen, mi niño.

Todo está por construir.

Debes construir la lengua que habitarás,

construir la casa donde no vivas solo

y encontrar los antepasados que te hagan más libre.

Y debes construir la educación sentimental

con la que amarás de nuevo.

Y todo esto lo edificarás sobre la hostilidad general,

porque los que despiertan son la pesadilla de los que aún duermen.

Poema 779. Y la muerte no tendrá dominio.

Jorge Spíndola. Comodoro Rivadavia, 1961.


Y LA MUERTE NO TENDRÁ DOMINIO


habrá más mi amor habrá derrumbes

se caerá tu sombra desmayada 

habrá más mi amor se llevarán el bosque

quedarán fotografías de viejos mochileros

-yo estuve allá  dirán alguna tarde

pero habrá más

nos meterán uranio entre las uñas

habrá liebres mutantes enlatadas

habrá un oleaje de párpados caídos 

todo cae amor y tu cuerpo 

es tan brillante delante del colapso 

habrá nubes de ácido querida

y aun así haremos el amor

entre sábanas de ozono

habrá un oleaje de párpados caídos 

y aun así la muerte no tendrá dominio

Poema 778. Mirá.

Juan López. Mendoza, 1962.


MIRÁ 


mirá si no llegan a tiempo esos mensajes

y tu objetivo no se cumple

como afanosamente habías planificado

mirá si tu maestro se muere justo en ese momento

en que lo necesitabas como el agua 

mirá si el viento arruina tu nuevo desorden

y deja todo en su lugar

mirá si mirás por fin a los ojos

a esa persona que te ama

y aprendés de una vez a mirarla

mirá si triunfa finalmente tu imaginación

y cierran todas las oficinas de reclamos

mirá si vuelve a llover odio

y volvés a decir que por algo será

mirá si todos los pájaros de esta mañana llaman a tu puerta

y vos como si nada

Poema 777. Ey.

June Jordan. Estados Unidos, 1936-2002.


LLAMADO A TODAS LAS MINORÍAS SILENCIOSAS


EY


VAMOS

SALGAN


DE DONDE ESTÉN

NECESITAMOS TENER ESTA REUNIÓN

JUNTO A ESTE ÁRBOL


QUE NI SIQUIERA 

FUE PLANTADO

AÚN

Poema 776. Axiomas.

Diego Espíritu. Guadalajara, Jalisco, 1990.

Axiomas

1)La primera regla del club de los poetas es:
todos hablan en el club de los poetas
2) la dirección opuesta a la lengua 
                                  es el silencio
3) poema que nace torcido
                               su verso jamás se endereza
4) toda nomenclatura caduca 
a causa de la renovación natural  
                              del lenguaje
5)decir 
un mundo nace
cuando dos se besan
                              es una avería
                              del poema
6) todos son poetas hasta que un editor
   -o, en su defecto, jurado-
        diga lo contrario 
7) salvo que tenga setenta cuartillas
                              no merece premios o reseñas
8)  ser feliz y ser poeta 
     es un contradicción hasta ontológica 
9)  si desea medir la magnitud de esto en la unidad de medida “verso” considérelo  una muestra de lo que está contraindicado

10) esto no es poesía, es un conglomerado de antimateria.

Poema 775. El río pasa.

Adela Basch. Buenos Aires, 1946.


El río pasa


El río pasa

con su espejismo de puertos

con su murmullo de gasa

el río pasa

pasa frente a las puertas

y las ventanas de mi casa

pasa, pasa y pasó.

El río pasó con su paso cierto

y el murmullo de gasa

vertiginoso 

se apagó.

Pasó.

Pero ya mismo llega

y renace en su pasar fugaz

que a cada instante muta

solo para correr 

frente a las puertas de mi casa

una vez y otra y otra más

con su murmullo de puertos 

con su espejismo de gasa

con ese pasar cierto

que suspende el tiempo.

El río pasa.

Poema 774. Farolas.

Hu Xian. China, 1966.


Farolas


En las profundidades del universo, flotan

los agujeros negros.

Las estrellas más lejanas están sumergidas

en el azul oscuro.


Paso por un pequeño camino.

Bajo una farola aparece la sombra.

Percibo el apego de la sombra: la luz

es su hogar.

No quiere irse.


Y yo necesito seguir caminando, como disculpándome,

como avanzando por un área desconocida.

Tras una larga caminata, al darme la vuelta, la farola

de un charco de luz

en el suelo se ha hecho un diminuto brillo

que aún se ve en la distancia.


Quizás, alguien camina en lo profundo del cosmos

y las estrellas son farolas.

Yo he pasado por la última y entro

en la oscuridad total.

El universo es majestuoso,

pero no es más pequeña que él

la soledad de un minúsculo sendero sobre la Tierra.

Sigo marchando, y el sonido de mis pasos

parece el eco remoto de alguien que anda desde muy lejos.

Poema 773. No siempre.

Héctor Viel Temperley. Buenos Aires, 1933-1987.


No siempre


No siempre que la casa duerme, duermo.

A veces, en la noche, soy como un trompetista con los ojos abiertos.

Pero eso sí, cada vez que llueve, yo lluevo.

Poema 772. Yo me resisto...

Amelia Biagioni. Gálvez,1916-Bs. As., 2000.


Yo me resisto,

en la calle de los ahorcados,

a acatar la orden

de ser tibia y cautelosa,

de asirme a la seguridad,

de acomodarme en la costumbre,

de usar reloj y placidez,

aventura a cuerda,

palabra pálida y mortal

y ojos con límites.

 

Yo me resisto,

entre las muelas del fracaso,

a cumplir la ley de cansarme,

de resignarme,

de sentarme en lo fofo del mundo

mortecina de una espada lánguida,

esperando el marasmo.

 

Yo me resisto,

acosada por silbatos atroces,

a la fatalidad

de encerrarme y perder la llave

o de arrojarme al pozo.

 

Con toda la médula

levanto, llevo, soy el miedo enorme,

y avanzo,

sin causa, 

cantando entre ausentes.

Poema 771. Sin mascotas...

Lola Halfon. Buenos Aires, 1993.


Sin mascotas

dicen los anuncios de casas, departamentos cabañas, habitaciones

Intento explicarles que no sos una mascota

Les cuento que en Perú te llamaron animal exótico y estuviste presa en Ecuador

Nutria, hurón, huillín

Les pido que presten atención a tu mirada, a tu forma de escuchar mírenla, mírenla 

Zorro, foca, comadreja

No sos un animal de compañía tampoco un talismán

Zarigüeya, delfín de tierra, lobo de mar

Mis amigas dicen que a veces 

ponemos las mismas caras.

Esa furia que despierta el amor: 

sacar los dientes, pedir caricias, besos 

sacar los dientes otra vez


Yo creo que tenés rasgos de todos los hombres 

que amé y me amaron, cada ciudad 

que caminaste erizándote el pelaje


Miren los ríos en su cara miren la arena, la piedra los autos, los barcos, las carpas

Esfinge, carpincho, alebrije

Miren más allá de esta mirada escuchen más allá de este gruñido

Tejón, ratoncito, dragón telépata

Tu cuerpo, pequeño rayo, tan cerca del piso, corre en círculos, bordea de felicidad las cosas, tu cuerpo que no sabe nada de amos ni mascotas me lleva a la casa que debemos dejar.

Poema 770. El debe y el haber.

Graciela Cros. Carlos Casares 1945.


EL DEBE Y EL HABER 


¿Qué va primero? 

¿La vida o la poesía?


¿Qué atenta contra la poesía?

¿Las distracciones, la pereza?

¿La ausencia de voluntad? 

La falta de confianza, de imaginación,

¿La cobardía? 


¡Hasta cuándo se es poeta!


Si se agota la pila hay recarga.

La poesía vuelve después de un bloqueo. 

Si lo hace 

es 

porque quiere 

o vuelve porque la determinación se esfuerza 

y lo consigue.


¿Ella volvería? 


Ella

quiere volver 

aún cuando no se la venere en un altar

y se la baje a la tierrita de lo cotidiano.


¿Se es menos poeta cuando una se ve como un ser común y corriente?

¿Se es menos poeta cuando se rehúye lo sublime?


¿Se es menos poeta cuando una se inscribe 

en el oficio de trabajar con la materia poética?


Se puede ser una mujer común y corriente 

y trabajar con la materia poética.


¿Se puede definir 

trabajar con la materia poética?


¿Se puede definir 

materia poética?


¿Estoy en lo cierto si digo que hay consenso 

respecto a lo atractivo del poeta personaje? 

¿Y que esto 

no necesariamente 

se traduce en buena poesía?


¿Alguien recuerda que T.S. Eliot trabajaba de gerente de banco?

Te preguntás 

cómo 

T.S. Eliot escribía La tierra baldía 

mientras revisaba las columnas del debe y el haber de un balance.


¿T.S. Eliot salió de sí y se convirtió 

en el Padre de la Poesía Contemporánea?

¿O pudo tener ese gesto romántico 

-tratándose de un clásico justamente- 

por haber estado cada día 

con las columnas del debe y el haber bajo sus ojos?


¿Él tenía sed y la poesía 

era el chorrito de agua que la calmaba?


Está bien apagar la sed de poesía mirando 

las columnas del debe y el haber.


Tener sed de poesía alcanza.


¿Importa más estar en el chorrito de agua poética que en el canon?

¿Importa más usar a la poesía como catarsis 

que dejarse transformar por ella 

y caminar con los ojos cerrados?


¿La buena poesía se deja usar como catarsis?


La buena poesía se deja usar.


La poesía es la que trae algo nuevo 

que estalla 

dentro de tu cabeza y tu corazón 

y ya no sos el mismo. 


¿O es la que repite un runrún conocido 

y por eso no desconcierta ni obliga a pensar 

qué sucede?


Una mañana vi a una mujer de caderas amplias entrando al mar 

con una larga trenza rodando en su espalda desnuda 

y sentí que esa visión 

era

la poesía.


Entonces pensé: 

a la poesía hay que escribirla,

¿o ella se escribe sola?

¿Si la tengo que escribir es un oficio?

¿Y si se escribe sola qué es?


La poesía que se escribe sola no necesita al poeta.

No funciona al revés: 

el poeta siempre necesita a la poesía.

Poema 769. Creo que es un profundo consuelo...

Kate Forster. New York, 1969.


Creo que es un profundo consuelo saber que las arañas sueñan, 

que los monos se burlan de los depredadores, 

que los delfines tienen acentos, 

que los leones pueden asustarse tontamente

 por una mangosta solitaria, 

que las nutrias se toman de la mano 

y las hormigas entierran a sus muertos. 

Que no existe su vida y nuestra vida. 

Ni tu vida y mi vida. 

Que es solo un hilo tambaleante e interminable 

y todos nosotros, todos nosotros, 

estamos enredados con él

 tan profundamente como el mismo enredo.

Poema 768. Mis amigos...

Cysko Muñoz. Barcelona, 1976.


Mis amigos

están preocupados

porque dicen que paso

demasiadas horas

mirando el móvil.


No quiero ni pensar

cómo se pondrían

si supiesen

que estoy leyendo poesía.

Poema 766. Todo existe caprichosamente...

José Sbarra. Buenos Aires, 1950-1996.


Todo existe caprichosamente. Las estrellas están a modo decorativo y, por supuesto, dios está de sobra. 

El misterio es sólo vacío. Los gatos existen 

para enseñarte a hundir los ojos en el silencio. 

Octubre podría llamarse adiós o jueves o laúd. 

La paz es tedio. El sol se pavonea lleno de oro. 

Y la luna finge ser  un transatlántico que está de fiesta.

Nada concuerda con nada. Y sin embargo, yo, 

a escasos metros de mi final, espero todavía 

una ración de amor.

Poema 765. Esperando que un mundo sea desenterrado...

Alejandra Pizarnik. Buenos Aires, 1936-1972.


Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

Poema 764 bis. El poeta recuerda un viejo amor al terminar el año.

Edgar Bayley. Bs. As., 1919-1990.


EL POETA RECUERDA UN VIEJO AMOR AL TERMINAR EL AÑO.


es costumbre al terminar el año

volverse

mirar a los costados

(en otro tiempo

en la casa habitaban tantas gentes

sombras

una aventura de amor fracasada)

otros encuentran que es necesario aclarar estos brindis de año nuevo porque hay esperanzas que enunciar

mirarse brindar

por la libertad y las pequeñas gotas de lluvia

y el amor (tus ojos) y el amor (todos pero principalmente tú)

hemos viajado diciendo esperando en las cavidades del mediodía un nuevo cántico para todos y además en forma ligeramente diferente nos hemos dicho cuando éramos amantes las mismas cosas que se dicen los otros

pero ahora se trata de un brindis

y no brindaremos por los recuerdos sino por los árboles del porvenir

por los nombres del porvenir

para que el corazón y la estrella concurran al esfuerzo común

para que la voluntad sin demasiada violencia

como cosa ínfima

se extienda y apruebe las cosas de este mundo

para que yo (de regreso) después de haber hablado mucho (una noche cualquiera) compruebe la fatalidad de la distancia

pero levanta de cualquier manera tu copa porque siempre hay una palabra que todos pueden pronunciar y el río sigue moviendo su miedo su tarde y el puñado de tersos inviolables pájaros 

este año y todos los años has amontonado errores sobre tu cabeza

y pensando crear tu vida sólo la has repetido

(en otro tiempo

abríamos la puerta de mañana

y entraba el sol los sombreros arrojados al viento por los trasnochadores de la víspera

los ecos de tus conversaciones

y tu risa

aunque hacía tanto tiempo que ya no te veíamos)

como en otro tiempo

sin cuadrantes ni altura he llegado muchas noches este año

ahora yo puedo recordarla suelto

como una fragilidad silenciosa

en este día en esta hora

a otras tierras entregará sus manos

sus ojos han conocido otros combates más cerca de la piedad o del odio

pero ahora se trata de un brindis

del año que comienza indiferente a su memoria o tus deseos.

Poema 764. Estoy corriendo hacia un año nuevo.

 Poema 764

Lucille Clifton. EEUU 1936-2010.


estoy corriendo hacia un año nuevo


estoy corriendo hacia un año nuevo

y los años viejos soplan contra mí

como un viento

que se me agarra al pelo

como unos dedos fuertes como

todas mis viejas promesas y

va a ser difícil soltar

lo que me dije a mí misma

cuando tenía dieciséis y

veintiséis y treinta y seis

incluso treinta y seis pero

estoy corriendo hacia un año nuevo

y ruego que lo que amo y

lo que dejo me perdonen.

Poema 763. Pasaje del año.

Carlos Drummond de Andrade. Brasil, 1902-1987.


Pasaje del año


El último día del año

no es el último día del tiempo.

Otros días vendrán

y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.

Besarás bocas, rasgarás papeles,

harás viajes y tantas celebraciones

de aniversario, graduación, promoción, gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,

que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,

los irreparables aullidos

del lobo, en la soledad.

El último día del tiempo

no es el último día de todo.

Queda siempre una franja de vida

donde se sientan dos hombres.

Un hombre y su contrario,

una mujer y su pie,

un cuerpo y su memoria,

un ojo y su brillo,

una voz y su eco,

y quien sabe si hasta Dios…

Recibe con simplicidad este presente del acaso.

Mereciste vivir un año más.

Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.

Tu padre murió, tu abuelo también.

En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,

pero estás vivo. Una vez más estás vivo.

Y con la copa en la mano

esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.

El recurso de la danza y del grito,

el recurso de la pelota de colores,

el recurso de Kant y de la poesía,

todos ellos… y ninguno resuelve nada.

Surge la mañana de un nuevo año.

Las cosas están limpias, ordenadas.

El cuerpo gastado se renueva en espuma.

Todos los sentidos alerta funcionan.

La boca está comiendo vida.

La boca está atascada de vida.

La vida escurre de la boca,

mancha las manos, la vereda.

La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

Poema 762. Del viento.

Cecilia Galeano. Bs As., 1960.


DEL VIENTO


Entregado al camino            

cuerpo en el viento

te veo en sueños


todo te trae

pero es más gris


quiero tenerte

y no hay más que invierno  y casas vacías


te veo en sueños         

               ojo del fuego

todo te trae

Poema 761. Ley de vida.

Roque Dalton. El Salvador, 1935-1975.


Ley de vida


El árbol poderoso comienza en la semilla y aunque el amor sea profundo y alto

es también mínima la semilla del hombre.

El nacimiento del arroyo el polen

el huevecillo de la blanca paloma

la piedra que ha rodado por el monte nevado desde su pequeñez llegan al mar

al girasol al vuelo interminable

al planeta de nieve que nada detendrá.

En la lucha social también los grandes ríos nacen de los pequeños ojos de agua caminan mucho y crecen

hasta llegar al mar.

En la lucha social también por la semilla

se llega al fruto

al árbol

al infinito bosque que el viento hará cantar.

Poema 760. Pasiones.

Mariana Finochietto. Bs. As. 1971.


PASIONES


Mi marido

no entiende de poesía 

pero a veces le leo


 le pronuncio nombres al oído 

Oliver Olds Giannuzzi Padeletti 


él me escucha 

o me mira la boca

que es lo mismo


Yo no sé de mecánica 

pero  él 

me habla de embragues y poleas

y el encendido de no sé que cosa


yo le miro la boca

que es lo mismo.

Poema 759. Entrenada.

Gloria Fuertes. España, 1917-1998.


Entrenada


Aunque estoy entrenada

y siempre resucito

he decidido no morirme

nunca más.

Poema 758. X (adiós).

Horacio Fiebelkorn. La Plata, 1958.


X (adiós)


Esta claridad

Un poco rara

Ahora todo parece en su lugar

Pies en la ventana

Ojos en la alcantarilla

Humo en los pulmones

Un camión en la oreja

Y una horrible canción entre el techo y las ramas secas

Ruidos y cabezas contra la pared

Cada cosa en su lugar

Esto desde luego

Si razonamos como el general Julio Argentino Roca

Que en más de cien años

No ha cometido un solo error

Así es la claridad

Rara y matinal

Pero a no preocuparse

Llegará la noche con su cristalería

A humedecer con su aceite mágico

La máquina del olvido.

Poema 757. ¿Existe otro mundo?

Osvaldo Bossi. Buenos Aires, 1960.


¿EXISTE OTRO MUNDO?


Leí todo lo que podía leer. 

La noche entera, años enteros

leyendo. Bajo turbios cristales

o bajo la suave luz 

de la mañana. En torres, en abismos, 

en mi cama, en la cama 

de alguien, en un barcito cualquiera,

de paso, por ahí…  Cada vez 

que daba vuelta una página, el tiempo 

se detenía. Qué cosa rara, 

el tiempo. Volaba y estaba quieto. Enorme

o reducido a escombros. Siempre ahí. 

Entre una cosa 

y otra, un sueño y otro 

sueño. Leía 

y me olvidaba de todo, o me acordaba, 

sencillamente 

y sin dolor. 

Bajo la fresca copa de un árbol, en verano. 

O al costado de la ruta, mientras comía 

algo y tomaba una cerveza. Porque hay que comer

algo, ¿no? Leía, y ya no estaba solo. No importa

lo que hubiera pasado. Leía 

y nunca estaba muerto.

Poema 756. Atenta.

Mary Oliver. EEUU, 1935-2019.


Atenta


Cada día

veo o escucho algo

que más o menos


me mata de alegría

me deja como una aguja


en un pajar de luz.

Para esto nací –

para ver, para escuchar.


Para perderme

en este suave mundo –

Para instruirme

una y otra vez


en la alegría

en la alabanza.

Y no hablo de lo excepcional


lo atemorizante, lo terrible

lo muy extravagante –


sino de lo ordinario,

lo común, lo aburrido.


Los sucesos de cada día.

Ay, buena académica,

me digo a mí misma.

¿Cómo no volverte sabia


con enseñanzas como estas?

Poema 755. Las reglas de la poesía contemporánea.

Cecilia Pavón. Mendoza, Argentina, 1973.


LAS REGLAS DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA


Las reglas de la poesía contemporánea

Me parecen objetivas e impiadosas

Algo que sólo unos pocos pueden dominar

Y yo no estoy entre ellos

Además, las madres somos arrojadas constantemente

A preguntarnos por el sustento

El sustento se consigue en el mundo

A través de la batalla, la dureza y la ambición

Y nuestros hijos son blandos

Son una cueva de carne blanda donde

Las reglas del mundo no tienen sentido ni fin.

Poema 754. Hago pan porque nací con hambre.

Gastón Leandro Ezequiel Vázquez (Rey Bufón). Buenos Aires, 1980.


Hago pan porque nací con hambre.


Mi abuela me enseñó a hacer pan 

Sin enseñarme.


Mientras preparo el horno 

Ella mastica tabaco.


Recuerda su infancia en tolderías 

Entre guaraníes 

Que preparan chipa y pan.


Todas las infancias caben 

En el aroma del pan.


Soy un sueño lúcido 

Me cuesta encontrar al primer soñador.

Poema 753. En celebración.

Mark Strand. Canadá, 1934-New York, 2014.


En celebración


Estás sentado en una silla, nada te toca, sientes

cómo se vuelve el viejo un ser más viejo, imaginas

sólo la paciencia del agua, el fastidio de la piedra.

Piensas que el silencio es la página de más,

piensas que nada es bueno, ni malo, ni siquiera

la sombra que invade la casa mientras tú miras, sentado,

cómo la invade. Otras veces la has visto. Tus amigos

pasan tras la ventana, en sus rostros la marca de la pena.

Quisieras saludarlos pero no puedes ni alzar la mano.

Estás sentado en una silla. Te vuelves hacia la yerbamora

que extiende sobre la casa su red ponzoñosa.

Pruebas la miel de la ausencia. Es lo mismo.

Dondequiera que estés, es lo mismo que se pudra

la voz antes que el cuerpo o que se pudra el cuerpo

antes que la voz. Sabes que el deseo lleva a la pena,

la pena a la consumación, la consumación

al vacío. Sabes que esto es diferente, esto

es la celebración, la única celebración,

sabes que si te das entero a la nada

habrás sanado. Sabes que hay alegría en sentir

cómo tus pulmones preparan su futuro de ceniza,

y así esperas, miras y esperas: el polvo se establece.

Rondan la sombra las horas milagrosas de la infancia.

Poema 752. 43.

Roberto Juarroz. Coronel Dorrego, 1925 - Temperley, 1995.


Decimocuarta poesía vertical 

43


No hay nada que guardar.


Podemos dejar las puertas abiertas

o puestas las llaves en las cerraduras.


Podemos irnos con las manos vacías

y sin pensar qué llevamos

o qué dejamos.

Nos bastan las miradas,

que no se pueden guardar.


Ante el desenlace largamente previsto

lo imposible de guardar

es lo único que importa.

Poema 751. Quiero que me enseñes a quedar dormido.

Lucas Margarit. Bs. AS, 1966.


quiero que me enseñes a quedar dormido


como quien arma un escudo con los insectos más hermosos

como cuando un cangrejo se escapa entre las piedras y el

musgo

y cuando ríe el anfitrión de todos los palacios


quedar dormido

como un rinoceronte hundido en el barro donde pecaban caín

y abel

hermoso como mi sangre entre los árboles del paraíso


quedar dormido mientras

Telesio recordaba en voz alta lo que elis decía:

el cuerpo es una fractura del universo.

Poema 750. IV Santiago.

 Juan H. Roldán. Pico Truncado, 1964.


IV. Santiago


A mi padre.


Un niño.

Un niño en el borde

el monte, 

allá en la niebla del antes.


Un niño azorado y escuchando 

en la madrugada santiagueña, 

humedecida de rocío, 

el plop plop 

de los capullos de algodón 

estallando en el campo oscuro.


Estrellas vaporosas del cultivo, 

imitando el centelleo 

del alto cielo nocturno.

Poema 749. Tengo varios pibes para llamar...

Virginia Janza.


Tengo varios pibes para llamar que estarían acá en 5 minutos

sin embargo te quiero a vos

un ratito

te quiero a vos.

Pero voy a decirte un par de cosas

escuchame bien:

una mujer como yo es un Torino blanco

mucha clase

old style

bastantes problemas

y sobre todo

mucha pero mucha atención

no estoy jodiendo

mucha atención

me dura poco

este momento en el que estamos conectados

me dura poco

ya me conozco

y si hay algo que hacemos mal en la vida

tan frecuentemente

es repetir

una y otra vez

repetir todas nuestras putas equivocaciones.

Hoy por ejemplo

estaba tan inspirada para el amor

y vos no viniste

y hay pibes a los que podría llamar

y hay señores a los que podría llamar

y hay mujeres y hay amigos y amigas

que estarían acá en 5 minutos

exactos

menos que un radiotaxi

sin embargo te quiero a vos

este ratito

te quiero a vos.

A veces pienso

que soy como Nick Nolte

en el primer corto de Historias de NY

el de Scorsese

vivo pendiente de alguien que no existe

que no importa en mi vida

no importa

apenas dura 5 minutos

es eso

lo que te doy

en el franco trayecto de mi vida

5 minutos que me inspiren

para escribir un poema.

Porque quizás

una mujer como yo sea

como una papa

que crece lento en lo oscuro

Francis nunca se equivoca

una mujer de compleja simplicidad

la elegancia de una fondant

pomme de terre

y papita pa’l loro.

Poema 748. Domingo a la tarde.

Juana Bignozzi. Bs. As., 1937-2015


Domingo a la tarde


Cuando se sientan frente a frente

amores imposibles, quincallería amistosa,

tipos que se atrevieron y esa mujer intensa

que lleva augurios a felicidades que nunca entenderá,

la buena gente desecha las malas palabras,

la buena gente dice todos tienen posibilidades en la vida,

sienten crecer su amor por esa mujer intensa,

tan sola, que vivirá siempre detrás de una ventana

y todo lo que le ofrecen está demasiado azucarado.

Poema 747. Inagotable asombro.

Oliverio Girondo. Buenos Aires, 1891-1967.


INAGOTABLE ASOMBRO


Este perro.

Este perro.

¡Indescriptible!

¡Único!


(¿Quién diría la forma,

la intención,

el tamaño

de todas sus membranas,

sus vértebras,

sus células,

sin olvidar su aliento,

sus costumbres,

sus lágrimas?)


Este perro.

Este perro,

semejante a otros perros

y a la vez tan distinto

a su padre,

a su madre,

sus hermanos,

sus hijos,

a los perros ya muertos,

y a todos los que existen.


Este perro increíble,

con su hocico,

su rabo,

sus orejas,

sus patas,

inédito,

viviente;

modelado,

compuesto

a través de los siglos

por un esfuerzo inmenso,

constante,

incomprensible,

de creación,

de armonía,

de equilibrio,

de ritmo.


Este perro.

Este perro,

cotidiano, inaudito,

que demuestra el milagro,

que me acerca al misterio...

que da ganas de hincarse,

de romper una silla.

Poema 746. Estuve sola todo un domingo...

Clarice Lispector. Ucrania, 1920-Brasil, 1977.

Estuve sola todo un domingo.

No telefoneé a nadie y nadie me telefoneó.

Estaba totalmente sola.

Me quedé sentada en un sofá

con el pensamiento libre.

Pero en el transcurso de ese día

hasta la hora de dormir,

tuve tres veces un súbito reconocimiento

de mí misma y del mundo que me asombró

y me hizo sumergir en profundidades oscuras

de donde salí hacia una luz de oro.

Era el encuentro del yo con el yo.

Poema 745. El amor existe.

Cristina Peri Rossi. Uruguay, 1941.


EL AMOR EXISTE 


El amor existe

como un fuego

para abrasar en su belleza

toda la fealdad del mundo.


El amor existe

como un presente de las diosas

benignas

a quienes aman la belleza

y la multiplican,

como los panes y los peces.


El amor existe

como un don

sólo para quienes están dispuestas

a renunciar

a cualquier otro don.


El amor existe

para habitar el mundo

como si fuera

el paraíso

que un amante distraído perdió

por pereza

por falta de sabiduría.


El amor existe

para que estallen los relojes

lo largo se vuelva corto


lo breve infinito


y la belleza borre

la fealdad del mundo.

Poema 744. El instante.

Margaret Atwood. Canadá, 1939.


El instante


El instante en que, después de muchos años

de arduo trabajo y un largo viaje

te detienes en el centro de tu habitación,

casa, medio acre, milla cuadrada, isla, país,

consciente al fin de cómo llegaste ahí,

y dices, esto es mío,


es el mismo instante en que los árboles desatan

sus suaves brazos de tu alrededor,

las aves recuperan su lenguaje,

los acantilados se agrietan y colapsan,

el aire se aleja de ti como una ola

y no logras respirar.


No, susurran ellos. No eres dueño de nada.

Eras un visitante, una y otra vez

subiendo la colina, plantando la bandera, proclamando.

Nunca te hemos pertenecido.

Nunca nos encontraste.

Fue siempre al contrario.

Poema 743. El árbol ha cubierto de palomas... (Poema 744)

Jacobo Fijman. 1898, Moldavia-1970 Bs. As. 


El árbol ha cubierto de palomas

mi soledad; pero es en vano.

Desnudo

siempre estoy como una llanura.

Poema 743. Che.

Humberto Costantini. Buenos Aires, 1924-1987.


CHE


A lo mejor está debajo de la alfombra.

A lo mejor nos mira de adentro del ropero.

A lo mejor ese color habano es una seña.

A lo mejor ese pez colorado es guerrillero.

Yo juro haberlo visto de gato en azoteas.

Y yo corriendo por los hilos del teléfono.

Señor, ¿ha revisado bien adentro de su cama?

Oh John, ¿qué es esa barba que asoma en tu chaleco?

Deberíamos filtrar todas las aguas de los ríos.

Lavar todas las caras de los negros.

Picar la cordillera de los Andes.

Poner a Sudamérica en un termo.

Dicen que en Venezuela montaba una guitarra.

Que en Buenos Aires entraba en bandoneones y Discépolos.

Que en Uruguay punteaba una milonga con el diablo.

Y en el Brasil vestido de caboclo bajaba a los terreiros.

Pero si ayer nomás saltó en Santo Domingo.

Si en Colombia era cumbia de los filibusteros.

Si yo lo vi esta mañana con su risa terrible

soltándose los duendes al espejo.

A mí casi me mata la otra noche,

se me subió con un montón de sátiros al sueño.

Ese lío en Bolivia es cosa suya.

Y esos ladridos en la noche no son perros.

Y esa sombra que pasa, ¿por qué pasa?

Y no me gustan nada esos berridos junto al pecho.

A lo mejor está en la pampa y es graznido.

A lo mejor está en la calle y es el viento.

A lo mejor es una fiebre que no cura.

A lo mejor es rebelión y está viniendo.

Poema 742. No puedo decir...

William C. Williams. EEUU 1883-1963.


No puedo decir

que viajé al infierno

por tu amor,

aunque a veces,

buscándote,

me encontraba allí.

No me gustaba

y quería estar

en el cielo. No dejes de escucharme.

No te alejes.

He aprendido mucho en mi vida,

de los libros

y fuera de los libros,

acerca del amor.

La muerte

no termina con él.

Hay una jerarquía

que puede ser recorrida,

creo,

en su servicio.

El premio

es una flor mágica;

un gato de veinte vidas.

Si nadie intenta alcanzarlo

el mundo 

saldrá perdiendo.

Poema 741. Despertar en un papel volando.

Gabriela Bejerman. Bs. As. 1973.


Despertar en un papel volando


soñé con vos

tenía las manos llenas de arena caliente

estuve mucho tiempo quieta al sol

esperando tomar agua adentro de tu boca

la temperatura del mar se abría y lo compartimos

un corazón de terciopelo 

exquisito y rápido, transparente, 

sin pensar escribo tu nombre entre las nubes

y mis palabras favoritas:

viento, viajar, volver a vernos.

Poema 740. Iluminado.

Andrea Cohen. Atlanta, 1961.


Iluminado


No todos pueden ocuparse de encender la lámpara.

Alguien debe ser la lámpara,

y alguien, en cuartos apesadumbrados,

debe sentarse, sin lograr comprender

qué implica ser de pronto iluminado.

Poema 739. La musa.

Ana Ajmátova. Rusia, 1889-1966.


La musa


Cuando en la noche oscura espero su llegada,

Se me antoja que todo pende de un hilo.

¿Qué valen los honores, la libertad incluso,

cuando ella acude presta y toca el caramillo?

Mira, ¡ahí viene! Ella se echa a un lado el velo

Y se me queda mirando larga y fijamente. Yo digo:

"¿Has sido tú la que le dictó a Dante las páginas sobre el infierno?"

Y ella responde: "Yo soy aquella."

Poema 738. Luz.

Robin Myers. Nueva York, 1987.


Luz

Trad. Ezequiel Zaidenwerg


"Yo creo que al final es todo luz; creo que es aire"

Larry Levis


Yo creo que al final es todo luz. Pero no, finalmente,

porque sea algo hermoso o temporario, ni siquiera solemne. Una vez,


con un hombre del que estaba enamorada, fuimos al bosque a caminar y de repente se largó a llover.

No estaba en nuestros planes. Pero igual le encantó; él era de Wyoming,


y estaba acostumbrado a amar aquellas cosas que el mundo decidía que podía manejar sin previo aviso.

Sacudía los árboles la lluvia. Convertía el sendero en un riachuelo, levantaba la tierra,


y a mí me parecía que jamás volvería a estar seca. Pero cuando llegamos hasta un risco

y miramos abajo, en dirección al valle, vimos que el sol se abría paso a través de las nubes


que antes lo ocultaban: súbitamente, la tormenta era una tormenta de luz.

Se tiñó todo el valle de un naranja profundo, los árboles brillaban doblemente:


antes por el otoño, ahora por el sol. El hombre

contemplaba, asombrado, el barro reluciente ante nosotros.


Yo creo que al final es todo luz, pero no porque cambie lo que toca.

Yo creo que él creía que estar ahí


nos convertía a ambos en parte del paisaje –y me tocó la cara,

donde tenía lluvia todavía, y quizá algo de luz-; y también me parece que creía


que de algún modo éramos responsables, en el sentido, al menos, de que siempre

lo somos de las cosas que decidimos ver. Yo creo que al final es todo luz,


no, sin embargo, porque nos bendiga o nos borre: sentí, al bajar

por la ladera, una especie de incómoda ternura por el cuerpo


que tenía a mi lado, este hombre cuya mano había tocado mi piel,

como si de verdad todo esto se tratara de su mano y mi piel; cuyo amor por el mundo


siempre será más fuerte cada vez que pose la mirada sobre él y mire cómo el sol

resalta todo aquello que sabe verdadero. Pasamos por al lado de un arroyo


salpicado por esquirlas de luz, como si fueran peces.

Vimos la luz filtrarse por el aire. Y así vimos el aire. Yo pienso que al final es todo luz, pero tan sólo


porque no guarda relación alguna con nosotros, no nos puede ayudar,

tan sólo iluminarnos, de la misma manera en que ilumina una fila de árboles,


una ruta desierta, sábanas arrugadas al amanecer tras la partida del amante.

Pienso que todo es luz, porque nos encendemos y después nos apagamos,


luego nos encendemos otra vez, le demos importancia

o no a ese hecho. Porque no. No podemos.

Poema 737.Va rodando sobre el mundo.

Jorge Spíndola. Comodoro Rivadavia,  1961.


va rodando sobre el mundo


ahora manejo un peugeot 404 modelo 79

voy evadiendo el precipicio

ese pozo profundo donde algún día caeremos


cae la helada del invierno

y la noche se ha puesto blanca


unos carteles oxidados

señalan lugares inexactos

geografía fuera de su sitio


aquí no hay indicios de tu nombre


/parada kunzel 2 km./

unos surtidores de nafta abandonados

parecen cristianos a la izquierda del camino


línea sur donde todo se evapora

aquí voy una vez más con el viejo peugeot

alumbrando un pedazo de la ruta


todo ha sido tan fugaz

como esa liebre

encandilada por los focos


la luz abre dos túneles helados

en la espalda del camino


ahí va ese que soy

y todos los que fui


va rodando sobre el mundo

silencioso


a 80 km. por hora


y no hay indicios de tu nombre

Poema 736. La naturaleza es todo lo que vemos...

Amantine Aurore Lucile Dupin de Dudevant (publicó bajo el seudónimo George Sand). Francia, 1804-1876.


La naturaleza es todo lo que vemos

Todo lo que queremos, todo lo que amamos

Todo lo que sabemos, todo lo que creemos

Todo lo que sentimos en nosotros mismos.



Es bella para quien la contempla

Es buena para quienes la aman

Es justa cuando en ella se cree

Y la respetamos en nosotros mismos.



Mira el cielo, él te ve

Abraza la tierra, ella te ama

La verdad es aquello que creemos

Y  la naturaleza eres tú misma.

Poema 735. Todos mis muertos.

Cecilia Perna. Bs As , 1979.


Todos mis muertos


I

Disfrutar


Vino mi abuela

la loca

al sueño y me dijo:

“sos hermosa y podés

disfrutar de los hombres,

el que quieras

podés

salir y buscarlo. No tengas miedo de ser

hermosa

de usar

perfumes, vestidos

no tengas miedo de

disfrutar

de los hombres” me dijo “Ellos no pueden 

hacerte daño,

no pueden

hacerte un daño tan grande

que no sepas

resistir”.

Poema 734. Qué se necesita. (Poema 737)

Gianni Rodari. Italia, 1920-1980.


Qué se necesita


Para hacer una mesa

se necesita madera,

para hacer madera

se necesita el árbol,

para hacer el árbol

se necesita la semilla,

para hacer la semilla

se necesita una fruta,

para hacer la fruta

se necesita una flor:

para hacer una mesa

se necesita una flor.

Poema 736. Ahora...

Alejandra Pizarnik. Buenos Aires, 1936-1972.


ahora

          en esta hora inocente

          yo y la que fui nos sentamos

          en el umbral de mi mirada.

Poema 735. En otra vida yo miraba...

 Poema 735


JUANA BIGNOZZI. Bs. As. 1937-2015.


en otra vida yo miraba desde la ventana de un bar

cómo la tormenta aplastaba las flores azules contra los cordones

contra las paredes

y por ese momento único de la juventud que dura muy poco

supe que nunca olvidaría esa escena en que nada aparecía

de lo que amaba me interesaba o temía

ni novios ni odios ni otros poetas ni revistas de opinión ni

secretarios de barrio ni amigos imbuidos de una colonizada cultura pavesiana

sólo las flores azules y la lluvia

recuerdo el nombre del pueblo la hora y esa lluvia

que nunca en las décadas que siguieron confundí con alguna otra

Poema 734. El sueño.

José Sebastián Tallón. Buenos Aires, 1904-1954.


El sueño


Con ocho horas de sueño,

si vives sesenta años

te pasas veinte durmiendo.

¡Veinte años! Será bueno

que en las horas que no duermas

te cuides de estar despierto.

Poema 733. La birome se cayó estrepitosamente...

Cecilia Pavón. Mendoza, 1973.


La birome se cayó estrepitosamente en el Hall

y después se perdió.

Entonces, me va a resultar difícil escribir hoy.

Aunque la poesía es algo puro y radical,

algo fantástico,

y no debería dejar de hacerla

por nada del mundo.

Ni por el calor extremo

ni por la pobreza que me impide viajar.

Me voy a quedar en casa

elevada por el rozarse de las palabras entre sí.

Excitada,

Drogada,

Iluminada,

sola un sábado,

Desalmada,

Ardiendo por reprimir el placer

que me esperaría allá,

en la Discoteca Salvaje.

Poema 732. La sangre derramada.

Federico García Lorca. Fuente Vaqueros, 1898 - Granada, 1936.


 La sangre derramada


¡Que no quiero verla!


Dile a la luna que venga,

que no quiero ver la sangre

de Ignacio sobre la arena.


¡Que no quiero verla!


La luna de par en par.

Caballo de nubes quietas,

y la plaza gris del sueño

con sauces en las barreras.


¡Que no quiero verla!


Que mi recuerdo se quema.

¡Avisad a los jazmines

con su blancura pequeña!


¡Que no quiero verla!

La vaca del viejo mundo

pasaba su triste lengua

sobre un hocico de sangres

derramadas en la arena,

y los toros de Guisando,

casi muerte y casi piedra,

mugieron como dos siglos

hartos de pisar la tierra.

No.


¡Que no quiero verla!


Por las gradas sube Ignacio

con toda su muerte a cuestas.

Buscaba el amanecer,

y el amanecer no era.

Busca su perfil seguro,

y el sueño lo desorienta.

Buscaba su hermoso cuerpo

y encontró su sangre abierta.

¡No me digáis que la vea!

No quiero sentir el chorro

cada vez con menos fuerza;

ese chorro que ilumina

los tendidos y se vuelca

sobre la pana y el cuero

de muchedumbre sedienta.


¡Quién me grita que me asome!

¡No me digáis que la vea!


No se cerraron sus ojos

cuando vio los cuernos cerca,

pero las madres terribles

levantaron la cabeza.

Y a través de las ganaderías,

hubo un aire de voces secretas

que gritaban a toros celestes

mayorales de pálida niebla.

No hubo príncipe en Sevilla

que comparársele pueda,

ni espada como su espada

ni corazón tan de veras.

Como un río de leones

su maravillosa fuerza,

y como un torso de mármol

su dibujada prudencia.

Aire de Roma andaluza

le doraba la cabeza

donde su risa era un nardo

de sal y de inteligencia.

¡Qué gran torero en la plaza!

¡Qué buen serrano en la sierra!

¡Qué blando con las espigas!

¡Qué duro con las espuelas!

¡Qué tierno con el rocío!

¡Qué deslumbrante en la feria!

¡Qué tremendo con las últimas

banderillas de tiniebla!


Pero ya duerme sin fin.

Ya los musgos y la hierba

abren con dedos seguros

la flor de su calavera.

Y su sangre ya viene cantando:

cantando por marismas y praderas,

resbalando por cuernos ateridos,

vacilando sin alma por la niebla,

tropezando con miles de pezuñas

como una larga, oscura, triste lengua,

para formar un charco de agonía

junto al Guadalquivir de las estrellas.

¡Oh blanco muro de España!

¡Oh negro toro de pena!

¡Oh sangre dura de Ignacio!

¡Oh ruiseñor de sus venas!

No.

¡Que no quiero verla!

Que no hay cáliz que la contenga,

que no hay golondrinas que se la beban,

no hay escarcha de luz que la enfríe,

no hay canto ni diluvio de azucenas,

no hay cristal que la cubra de plata.

No.

¡¡Yo no quiero verla!!

Poema 731. Quién eres tú.

Dylan Thomas. Gales, 1914-Nueva York, 1953.


Quién eres tú


Quien

eres      tú

tú    que    naces

en  el  cuarto vecino

tan  patente   en  mi cuarto

que   alcanzo   a   oír   el   vientre

cuando se abre y la sombra que avanza

sobre  el   fantasma  y  el   hijo   que  desciende

tras  la  pared  delgada  como  un hueso de  jilguero

en el cuarto  sangrante del  nacimiento  oculto

para  el incendio  y el  girar  del  tiempo

la   huella   del   corazón    humano

no   venera    el    bautismo

sino  la  sola  sombra

cuando bendice

a la salvaje

criatura

Poema 730. 19.

Ariel Williams.  Trelew,  1967.


19


Hay que tener un cerebro ondulante y hay que conseguir

músculos largos. En la inmensidad de las estaciones que

suceden. Llegan los vientos, llegan los extensísimos terrenos.

Llega el invierno con sus peces en lo oscuro de los ríos.

Nuevas pituitarias sabrán buscar los aromas fríos y babosos,

se orientarán en las tierras destempladas, seguirán los humos

de las fogatas grandes. Hay animales con una curvatura original,

hay animales que son encrucijadas. En un gesto que repito,

se va formando una mano otra. Mano con ciertos dedos

extrasentimentales.

Ahí van las pieles, el suave centro de los enjambres, una cara

que podría haberse llamado Erberta. Y hay un espacio profundo,

que no es el lugar de nadie.

Poema 729. Si acaso tu nombre...

Mariana Finochietto, Bs As., 1971.


Si acaso tu nombre

se volcara        con su peso de agua

sobre el mundo 


la tierra temblaría 

con estrépitos    de vidrio


harta de su fragilidad de recipiente


por si acaso

vuelvo a pronunciar 

los cuatro verbos      del silencio.

Poema 728. No olvides nunca...

Roque Dalton. El Salvador, 1935-1975.


No olvides nunca

que los menos fascistas

de entre los fascistas

también son

fascistas.

Poema 727. Límite.

Sylvia Plath. EEUU, 1932-1963


LÍMITE 


La mujer alcanzó la perfección. 

Su cuerpo muerto muestra la sonrisa de realización, 

la apariencia de una necesidad griega 

fluye por los pergaminos de su toga, 

sus pies desnudos parecen decir, 

hasta aquí hemos llegado, se acabó. 

Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes, 

uno a cada pequeña jarra de leche ahora vacía. 

Ella los ha plegado de nuevo hacia su cuerpo; 

así los pétalos de una rosa cerrada, 

cuando el jardín se envara 

y los olores sangran de las dulces gargantas 

profundas de la flor de la noche. 

La luna no tiene por qué entristecerse, 

mirando con fijeza desde su capucha de hueso. 

Está acostumbrada a este tipo de cosas. 

Sus negros crepitan y se arrastran.

Poema 726. Enamórate de tu vida...

Jack Kerouac. EEUU, 1922-1969.


1. Enamórate de tu vida.

2. Algo que sientas encontrará su propia forma.

3. Cuenta la historia del mundo en monólogo interior.

4. Acepta la pérdida para siempre.

5. Cree en el santo contorno de tu vida.

6. Lucha por esbozar la corriente que existe en tu mente.

7. No pienses en palabras cuando te detengas, sino para ver mejor el panorama.

8. No temas o te avergüences por la dignidad de tu experiencia, lenguaje y conocimiento.

9. Compone de forma salvaje, indisciplinada, pura, que venga desde abajo, entre más loco, mejor.

10. Eres un genio todo el tiempo.

Poema 725. La palabra.

Francisco Luis Bernárdez. Buenos Aires, 1900 - 1978.


La palabra


En cada ser, en cada cosa, en cada

palpitación, en cada voz que siento

espero que me sea revelada

esa palabra de que estoy sediento.


Aguardo a que la diga el firmamento,

pero su boca inmensa está callada;

la busco por el mar y por el viento,

pero el viento y el mar no dicen nada.


Hasta los picos de los ruiseñores

y las puertas cerradas de las flores

me niegan lo que quiero conocer.


Sólo en mi corazón oigo un sonido

que acaso tenga un vago parecido

con lo que esa palabra puede ser.

Poema 724. Insomnio.

Elizabeth Bishop. EEUU, 1911-1979.


Insomnio


La luna en el espejo de tocador

contempla (tal vez orgullosa

de sí misma, pero jamás se sonríe) 

millones de millas

en la distancia y más allá del sueño,

o quizá duerma de día.

Si el Universo la abandonara,

ella lo mandaría al infierno

y encontraría una extensión de agua,

o un espejo, donde morar.

Envuelve pues tus cuitas con una telaraña

y tíralas en el pozo

a ese mundo invertido

donde la izquierda es siempre la derecha,

donde las sombras son en realidad el cuerpo,

donde nos quedamos despiertos toda la noche,

donde el cielo es tan llano como el mar

es ahora profundo, y donde tú me amas.

Poema 723. 44.

Roberto Juarroz. Coronel Dorrego, 1925 - Temperley, 1995.


44


Porque esta noche duermes lejos

y en una cama con demasiado sueño,

yo estoy aquí despierto,

con una mano mía y otra tuya.


Tú seguirás allí

desnuda como tú

y yo seguiré aquí

desnudo como yo.


Mi boca es ya muy larga y piensa mucho

y tu cabello es corto y tiene sueño.


Ya no hay tiempo para estar

desnudos como uno

los dos.

Poema 722. Memoria.

Daisy Zamora. Nicaragua, 1950.


MEMORIA


Pudimos no conocernos, pero nos conocimos.

La memoria cubrirá con su pátina de oro

este breve momento de nuestras vidas

que en sus distintos trayectos

apenas se tocaron. Y ahora regresan

otra vez a sus órbitas.


Y más que la memoria, guardará el corazón

nuestras conversaciones. La intimidad construida

a punta de palabras acrisoladas

hasta volverlas puras.

Poema 721. Naturaleza.

Henry David Thoreau. Estados Unidos, 1817-1862.


Naturaleza


¡Oh Naturaleza! Yo no pretendo

llevar la voz cantante en tu coro,

ser meteoro en el cielo,

o el cometa que asciende más alto;

solo viento suave que pueda soplar

entre los juncos río abajo;

otórgame tu rincón más secreto

donde pueda hacer correr liviana mi corriente.


En un apartado lugar, en la pradera sin público

déjame hacer sonar, suspirando el junco

o en el bosque sobre la hojarasca,

susurrar en la tarde serena:

solo para poder estar junto a ti

ofréceme algún trabajo que yo pueda hacer.


Pues prefiero ser tu hijo

y discípulo, en el salvaje bosque,

que ser rey de los hombres en cualquier otro lugar,

y el más obediente de tus esclavos:

pueda tener un instante de tu amanecer

antes que vivir un año desolado en la ciudad.

Poema 720. Bajando el opuesto.

Alberto Laiseca. Rosario, 1941-Bs As, 2016.


Bajando el opuesto


Insinúas con tu actitud 

que mi excesivo interés te inspira rechazo.

Pero el movimiento es siempre un punto de vista.

Yo digo que es la terraza la que baja su vuelo

alejándose de la grulla.

Poema 719. Hay días.

Circe Maia. Uruguay, 1932.


Hay días


Hay días en que andamos como heridos

ya como desangrándonos 

pero nada es visible; uno a uno

se realizan los ritos cotidianos:

   

se trabaja, se habla

se escucha, se responde

-Sí, no, tal vez. Se dice.

Se pregunta también y la mirada

responde y las palabras

responden... Los circuitos

estímulo-respuesta no han dejado

de funcionar. Funcionan. Pero hay algo

en estos días, roto, no responde.

   

Un hueco frío, un tajo

silencioso atraviesa silencioso.

Una piedra pesada silenciosa

cae pesadamente 

cae.

Poema 718. Te informo sobre la situación en casa...

José Sbarra. Bs. As. 1950-1996.


Te informo sobre la situación en casa, por si te interesa.

La persiana de nuestro dormitorio se trabó arriba y se niega a bajar.

Las puertas del armario bostezan de noche y de día.

La parte de tu lado de la cama se muere de aburrimiento.

Una banda de polillas insensatas se comió la cortina azul.

Cuelgan de todos los cajones lenguas de trapo sedientas.

Las toallas que olvidaste en el suelo envejecieron precipitadamente.

Los lirios de plástico que habías puesto sobre el calefactor se marchitaron.

No quiero exagerar, pero alguno de los Rolling Stones humedeció

con sus lagrimas la pared donde pegaste el póster.

El cielorraso se descascara pidiendo que vuelvas.

(Y de mi corazón

mejor no hablemos)

Poema 717. El caballo.

William Stanley Merwin. Estados Unidos, 1927-2019.


El caballo

Trad. Zaidenwerg


En un árbol marchito

está el fantasma de un caballo

nunca se vio un caballo

cerca del árbol

pero el árbol nació

de una yegua

cabalgó con sus largas patas

sobre prados crujientes

paró las orejas

se encabritó y sacudió la cabeza

y de repente se quedó quieto

y empezó a recordar

mientras caían las hojas.

Poema 716. La amapola roja.

Louise Glück. EEUU, 1943-2023.


La amapola roja


Lo mejor

es no tener

mente. Sentimientos:

oh, de esos tengo; me

gobiernan. Tengo

un señor en el cielo

llamado sol, y me abro

para él, mostrándole

el fuego de mi propio corazón, fuego

como su presencia.

¿Qué podría ser semejante gloria

sino un corazón? Oh, hermanos y hermanas,

¿fuisteis como yo una vez, hace tiempo,

antes de que fueseis humanos?

¿Os permitisteis

abrir una vez lo que nunca

se abriría de nuevo? Porque en verdad

estoy hablando

de la manera en que vosotros lo hacéis. Hablo

porque estoy destrozada.

Poema 715. Qué fácil callar...

Alejandra Pizarnik. Buenos Aires, 1936-1972.


Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión, un grito, sangre aullando.

Poema 714. Un decálogo.

Daniela Mishima. Quilmes, 1979.


UN DECÁLOGO


1. Todo lo que me hizo feliz se queda conmigo

2. Nunca vi a un melancólico que no haya sido atrapado por un día de lluvia, un montoncito de hojas naranjas, una estación de trenes, una ventana sobre un puerto, una fotografía.

Nunca vi a un melancólico libre 

3. Hay un cansancio que no pide dormir, más bien un respiro 

4. Si naciste en la tormenta vas a sentir antes que nadie la llegada de la lluvia

5. Tengo una idea de paraíso que corresponde a  todas esas cosas por las que iría al infierno

6. A veces le pongo mucha garra sólo porque me divierte ver como tiembla el destino

7. No puedo sonreír si tengo que tener el cuchillo entre los dientes

8. De niño te preparás para un mundo que nunca vas a encontrar

9. Los Narcisos se riegan solos

10. Nota mental: cada cosa que enterrás adentro tuyo puede ser una semilla.

Poema 713. Ahora mi ciudad es mañana de primavera...

Han Kang. Corea del Sur, 1970.


Ahora mi ciudad es mañana de primavera, si traspasas el centro de la tierra, si taladras recto hasta el centro sin vacilar, esa ciudad aparece, la diferencia horaria allí exactamente doce horas menos, la estación exactamente medio año atrás de modo que aquella ciudad es ahora una tarde de otoño, como si siguiéramos en silencio a alguien a quien la ciudad sigue detrás de la mía, para cruzar la noche para cruzar el invierno espero en silencio, mientras mi ciudad deja atrás a aquella como alguien que te adelanta en silencio

Poema 712. ¿Por qué cantamos?

 Mario Benedetti. Uruguay, 1920-2009.


¿Por qué cantamos?


Si cada hora viene con su muerte

si el tiempo es una cueva de ladrones

los aires ya no son los buenos aires

la vida es nada más que un blanco móvil


usted preguntará por qué cantamos


si nuestros bravos quedan sin abrazo

la patria se nos muere de tristeza

y el corazón del hombre se hace añicos

antes aún que explote la vergüenza


usted preguntará por qué cantamos


si estamos lejos como un horizonte

si allá quedaron árboles y cielo

si cada noche es siempre alguna ausencia

y cada despertar un desencuentro


usted preguntará por que cantamos


cantamos por qué el río está sonando

y cuando suena el río / suena el río

cantamos porque el cruel no tiene nombre

y en cambio tiene nombre su destino


cantamos por el niño y porque todo

y porque algún futuro y porque el pueblo

cantamos porque los sobrevivientes

y nuestros muertos quieren que cantemos


cantamos porque el grito no es bastante

y no es bastante el llanto ni la bronca

cantamos porque creemos en la gente

y porque venceremos la derrota


cantamos porque el sol nos reconoce

y porque el campo huele a primavera

y porque en este tallo en aquel fruto

cada pregunta tiene su respuesta


cantamos porque llueve sobre el surco

y somos militantes de la vida

y porque no podemos ni queremos

dejar que la canción se haga ceniza.

Poema 711. Para hacer el amor.

Antonio Cisneros. Perú,  1942-2012.


Para hacer el amor.


Para hacer el amor

debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha

tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra

para hacer el amor.

Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos

pero la arena gruesa es mejor todavía.

Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca

de las aguas.

Poco reino es la cama para este buen amor.

Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:

que ningún valle o monte quede oculto y los amantes

podrán holgarse en todos sus caminos.

La oscuridad no guarda el buen amor.

El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo

y entonces

la muchacha no verá el Dedo de Dios.

Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,

los pulmones abiertos,

las frases cortas.

Es difícil hacer el amor pero se aprende.

Poema 710. No te des por vencido...

Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte). Buenos Aires, 1854-1917.


No te des por vencido, ni aun vencido,

no te sientas esclavo, ni aun esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y arremete feroz, ya mal herido.


Ten el tesón del clavo enmohecido

que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;

no la cobarde estupidez del pavo

que amaina su plumaje al primer ruido.


Procede como Dios que nunca llora;

o como Lucifer, que nunca reza;

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora…


¡Que muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Poema 709. Como gata boca arriba.

Gioconda Belli. Nicaragua, 1948.


Como gata boca arriba

 

Te quiero como gata boca arriba,

panza arriba te quiero

maullando a través de tu mirada,

de este amor-jaula

violento,

lleno de zapatos

como una noche de luna

y dos gatos enamorados

discutiendo su amor en los tejados,

amándose a gritos y llantos,

a maldiciones, lágrimas y sonrisas

(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).


Te quiero como gata boca arriba

y me defiendo de huir,

de dejar esta pelea

de callejones y noches sin hablarnos,

este amor que marea,

que me llena de polen,

de fertilidad

y me anda en el día por la espalda

haciéndome cosquillas.

No me voy, no quiero irme, dejarte,

te busco agazapada,

ronroneando.

Te busco saliendo detrás del sofá,

brincando sobre tu cama,

pasándote la cola por los ojos,

te busco desperezándome en la alfombra,

poniéndome los anteojos para leer

libros de educación o del hogar

y no andar chiflada y saber manejar la casa,

poner la comida,

asear los cuartos,

amarte sin polvo y sin desorden,

amarte organizadamente,

poniéndole orden a este alboroto

de revolución y trabajo y amor

a tiempo y destiempo,

de noche, de madrugada,

en el baño,

riéndonos como gatos mansos,

lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados

a los pies del sofá de leer el periódico.


Te quiero como gata agradecida,

gorda de estar mimada,

te quiero como gata flaca

perseguida y llorona,

te quiero como gata, mi amor,

como gata, Gioconda,

como mujer

te quiero.

Poema 708. Año nuevo 2024.

Márgara Averbach. Buenos Aires, 1957.


Año Nuevo 2024


Todavía no sé cómo

pero vamos a hacer algo

con este año.

Estos días cansados,

sí,

cansados hoy, antes de abrirse.

No sé cómo.

Porque no basta

con mirarse a los ojos.

No basta

con esta charla de a dos,

de a diez.

No basta con una ventana.

Nos roban

de a poco

la vida, la luz,

las palabras.

No sé cómo,

no todavía,

pero sé que tenemos que volver a inventarlas.

Este invierno que quieren

no es nuestro.

Y no,

no es inevitable.

Algunos lo sabemos.

Por eso lo repito:

es importante.

Poema 707. La alegría de estar sola.

Anna Świrszczyńska. Polonia 1909-1984.


La alegría de estar sola


Me rodearé de silencio

y florecerán en mí voces.

Me cerraré

y habrá más lugar en mí.

Como los pechos libres de corpiño

se me airearán

mis ideas y las ajenas.

Naceré bajo mi propia mirada

estallaré en mí

como una ramificación.

Me alejaré de todo

y todo entrará en mí.

Veré la existencia y su relieve

y la sombra que arroja

ese relieve.

Veré cada verdad,

como recién lavada.

La soledad me dará a mí misma

y al mundo.

Poema 706. El cielo para mí.

Sharon Olds. Estados Unidos, 1942.


El cielo para mí 

Trad. Zaidenwerg

 

Cuando me pongo a imaginar mi muerte,

estaría acostada boca arriba, y mi espíritu

se iría desprendiendo de mi cuerpo

por la piel de la panza, como una hoja de papel manteca,

y se daría vuelta y quedaría boca abajo;

como la alfombra mágica del genio, pero en forma de chica,

se pondría a volar bajo sobre la Tierra: el cielo para mí

consistiría en ser invulnerable, poder mirar

sin pausa y sin impedimentos,

suspendida en el aire; mirar, mirar, mirar,

algo no muy distinto de mi vida:

me sentiría llena de una casi indolora soledad,

contemplando la Tierra, como si contemplarla

fuera mi forma personal de tener alma. Pero entonces

divisaría a mi amado, de pie junto a una puerta

-o algo así- en el cielo: no la puerta

de las constelaciones, los pentángulos,

la corona boreal, sino más bien una puertita

en el portal del cielo,

como esas chiquititas para el gato,

del otro lado de la cual no hay nada. Y él me dice

que se tiene que ir, que ya llegó la hora.

Y si bien no me pide que me vaya

con él, a mí me da la sensación de que querría

que yo lo acompañase. Tampoco me parece que esa nada

sea una nada viviente, en donde los no-seres

harían una especie de amor ultraterreno;

se me antoja más bien que es una nada absoluta,

y que al cruzar la puerta los dos juntos

desapareceríamos. Qué hermoso

tomarme de su brazo,

apretándolo fuerte contra el pecho,

como hacen los amantes camino del altar,

y dar el paso.

Poema 705. Cualquier hecho...

Gabriela Saccone. Rosario, 1961.


Cualquier hecho, suceso, ocurrencia, acontecimiento

es prender y apagar un fósforo.

Sin pausa, uno tras otro,

la caja entera Tres Patitos o Gran Fragata;

no piensan en detenerse

porque no es así como va el mundo.

Y una tras otras las cajas,

y una tras otra las células arden,

y una tras otras se extinguen,

y unas tras otras nacen,

y otra vez, y otra,

y otra.

Y a una que guarda en este cuerpo

el encender y el apagarse,

la llama y el sosiego,

la vida y la muerte,

en la manta de un tiempo

que no es trama

sino liso y sin curvas,

solo le ocurre tocar los timbales

en el réquiem de los signos.

Poema 704. El grillo.

Conrado Nalé Roxlo. Buenos Aires, 1898 - 1971.


EL GRILLO


Música porque sí, música vana

como la vana música del grillo;

mi corazón eglógico y sencillo

se ha despertado grillo esta mañana.


¿Es este cielo azul de porcelana?

¿Es una copa de oro el espinillo?

¿O es que en mi nueva condición de grillo

veo todo a lo grillo esta mañana?


¡Que bien suena la flauta de la rana!...

Pero no es son de flauta: en un platillo

de vibrante cristal de a dos desgrana


gotas de agua sonora. ¡Qué sencillo

es a quién tiene corazón de grillo

interpretar la vida esta mañana!

Poema 703. Despedida.

Alejandra Pizarnik. Reina del universo. Argentina, 1936-1972.


Despedida


Mata su luz un fuego abandonado.

Sube su canto un pájaro enamorado.

Tantas criaturas ávidas en mi silencio

y esta pequeña lluvia que me acompaña.

Poema 702. ¿Cuántas veces es la primera vez...?

 Poema 702

Laura Escudero Tobler. Córdoba, 1967.


¿Cuántas veces es la primera vez de una cosa así?

Un árbol de paraíso

floreció en la vereda de tu casa 

cerca del portón

una mañana por primera vez 

hubo flores de paraíso 

en el aire 

que entraba por la ventana 

cargado de perfume 

desde la vereda 

¿cuántas veces es la primera vez de una cosa así? 

Esa especie de luz violeta 

de las flores de paraíso te llevó por la corteza 

del árbol que estaba en la vereda 

hasta el perfume que colgaba de la rama 

y te volviste una variación 

del aire, una luz

¿cuántas veces es la primera vez de un alivio así?

Poema 701. Una mujer habla.

Audre Lorde. EEUU 1934-1992.


Una mujer habla


Marcada por la luna y tocada por el sol

mi magia no está escrita

pero cuando el mar dé media vuelta

va a dejar mi forma atrás.

No pido ningún favor

intacta para la sangre

implacable como la maldición del amor

permanente como mis errores

o mi orgullo

no mezclo

amor con lástima

ni odio con desprecio

y si me conocieras

te asomarías a las entrañas de Urano

donde azotan los mares incansables.


No habito

mi nacimiento ni mis divinidades

no tengo edad y soy casi adulta

y todavía busco

que mis hermanas

las brujas de Dahorney

me lleven entre sus ropas enroscadas

como hizo nuestra madre

de luto.


Fui mujer

mucho tiempo

cuidado con mi sonrisa

soy traicionera con la magia vieja

y la furia nueva del mediodía

con todos tus grandes futuros

prometidos

soy

mujer

y no blanca.

Poema 700. Advertencia.

Jenny Joseph. Reino Unido, 1932.


Advertencia


Cuando sea una mujer mayor, vestiré de morado,

con un sombrero rojo que ni vaya a juego ni me quede bien

y gastaré mi pensión en brandy y guantes de verano

y sandalias de raso, y diré que no me llega para mantequilla.


Me sentaré en la acera cuando esté cansada

y engulliré muestras en las tiendas y apretaré los botones de alarma.

Y pasaré mi bastón por las barandillas,

y compensaré la sobriedad de mi juventud.


Saldré a la calle en zapatillas cuando llueva,

y recogeré flores de los jardines de otros.

Y aprenderé a escupir.


Puedes llevar camisetas horribles y ponerte gorda,

y comer tres libras de salchichas de golpe.

O sólo pan y pepinillos durante toda la semana.

Y almacenar bolígrafos y lápices y posavasos y cosas en cajas.


Pero ahora tenemos que tener ropa que nos mantenga secas,

y pagar la renta y no maldecir en la calle.

Y ser un buen ejemplo para los niños.

Debemos tener amigos a cenar y leer los periódicos.


Pero ¿tal vez debería practicar ahora un poco?

Así la gente que me conoce no se extrañará ni se sorprenderá

cuando de repente sea mayor y comience a vestir de morado.

Poema 699. La llegada de la luz.

Mark Strand. Canadá,  1934-2014.


La llegada de la luz


Mejor tarde que nunca:

la llegada del amor, la llegada de la luz.

Te despertás y hay velas ya encendidas,

los astros se conflagran, los sueños se derraman en tu almohada

y envían cálidos aromas de aire.

Mejor tarde que nunca, cada hueso del cuerpo resplandece

y el polvo de mañana destella en el aliento.