Henry David Thoreau. Estados Unidos, 1817-1862.
Naturaleza
¡Oh Naturaleza! Yo no pretendo
llevar la voz cantante en tu coro,
ser meteoro en el cielo,
o el cometa que asciende más alto;
solo viento suave que pueda soplar
entre los juncos río abajo;
otórgame tu rincón más secreto
donde pueda hacer correr liviana mi corriente.
En un apartado lugar, en la pradera sin público
déjame hacer sonar, suspirando el junco
o en el bosque sobre la hojarasca,
susurrar en la tarde serena:
solo para poder estar junto a ti
ofréceme algún trabajo que yo pueda hacer.
Pues prefiero ser tu hijo
y discípulo, en el salvaje bosque,
que ser rey de los hombres en cualquier otro lugar,
y el más obediente de tus esclavos:
pueda tener un instante de tu amanecer
antes que vivir un año desolado en la ciudad.
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