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sábado, 22 de marzo de 2025

Poema 724. Insomnio.

Elizabeth Bishop. EEUU, 1911-1979.


Insomnio


La luna en el espejo de tocador

contempla (tal vez orgullosa

de sí misma, pero jamás se sonríe) 

millones de millas

en la distancia y más allá del sueño,

o quizá duerma de día.

Si el Universo la abandonara,

ella lo mandaría al infierno

y encontraría una extensión de agua,

o un espejo, donde morar.

Envuelve pues tus cuitas con una telaraña

y tíralas en el pozo

a ese mundo invertido

donde la izquierda es siempre la derecha,

donde las sombras son en realidad el cuerpo,

donde nos quedamos despiertos toda la noche,

donde el cielo es tan llano como el mar

es ahora profundo, y donde tú me amas.

jueves, 19 de septiembre de 2024

Poema 664. Un arte.

Elizabeth Bishop. EEUU 1911-1979


UN ARTE


El arte de perder no es difícil de dominar;

tantas cosas parecen llenas con la intención

de perderse que su pérdida no es un desastre.


Pierde algo todos los días. Acepta la tensión

de perder las llaves de la puerta, la hora malgastada.

El arte de perder no es difícil de dominar.


Luego practica perder un poco más, perder más rápido:

lugares, y nombres, y a donde te disponías

a viajar. Ninguno de estos traerá un desastre.


Yo perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! mi última, o

la penúltima de las tres casas amadas se fue.

El arte de perder no es difícil de dominar.


Perdí dos ciudades, hermosas. Y, todavía más,

algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.

Los extraño, pero no fue un desastre.


—Incluso perderte a ti (la voz de broma, los gestos

que amo) No habré mentido. Es evidente

que el arte de perder no es demasiado difícil de dominar

aunque pueda parecer (¡Escríbelo!) como un desastre.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Poema 602. I / Conversación.

Elisabeth Bishop. Estados Unidos, 1911-1979.


I / Conversación


El tumulto en el corazón

sigue haciendo preguntas.

Y luego se detiene y se compromete a responder

en el mismo tono de voz.

Nadie puede notar la diferencia.


Sin inocencia, estas conversaciones empiezan,

y luego cautivan los sentidos,

como sin quererlo.

Y luego no hay opción,

y luego no hay sentido;


hasta que un nombre

y toda su connotación son lo mismo.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Poema 337. Conversación.

Elizabeth Bishop. EEUU, 1911 - 1979.


Conversación


El tumulto en el corazón

sigue haciendo preguntas.

Y luego se detiene y se compromete a responder

en el mismo tono de voz.

Nadie puede notar la diferencia.


Sin inocencia, estas conversaciones empiezan,

y luego cautivan los sentidos,

como sin quererlo.

Y luego no hay opción,

y luego no hay sentido;


hasta que un nombre

y toda su connotación son lo mismo.

jueves, 2 de febrero de 2023

Poema 49. Sestina.

Elizabeth Bishop, EE UU 1919 - 1979.

 

Sestina


Una lluvia de septiembre cae sobre la casa.

En esmirriada luz, la vieja abuela

sentada en la cocina con la niña

junto a una pequeña maravilla de estufa,

lee los chistes del almanaque,

riendo y hablando para ocultar sus lágrimas.


Piensa que el equinoccio de sus lágrimas

y la lluvia que golpea el techo de la casa

fueron ambos predichos por el almanaque,

para conocimiento sólo de una abuela.

Canta la pava de metal sobre la estufa.

Ella corta más pan, dice a la niña,


es hora del té ahora; pero la niña

en la pava ve cómo unas duras lágrimas

alocadas bailan sobre la negra estufa,

igual que ha de bailar la lluvia sobre la casa.

Al poner orden, la vieja abuela

cuelga el astuto almanaque


de su cuerda. Como un pájaro, el almanaque

planea sobre la niña,

planea sobre la vieja abuela

y su taza repleta de oscuras lágrimas.

Ella tiembla y dice que está la casa

fría y agrega leña a la estufa.


Debía ocurrir, dice la estufa.

Sé lo que sé, dice el almanaque.

Con lápices traza la niña una casa

y un corredor tortuoso. Luego la niña

hace un hombre con botones como lágrimas

y orgullosa lo muestra a la abuela.


Pero, en secreto, mientras la abuela

se atarea alrededor de la estufa,

pequeñas lunas caen como lágrimas

desde las páginas del almanaque

a los canteros de flores que la niña

puso con cuidado ante la casa.


Tiempo de sembrar lágrimas, dice el almanaque.

Canta la abuela a la maravillosa estufa

y la niña dibuja, inescrutable, otra casa.


Trad. Maria Negroni

Poema 7. Un arte.

Elizabeth Bishop, EE UU, 1911 - 1979.


Un arte


El arte de perder se domina fácilmente;

tantas cosas parecen decididas a extraviarse

que su pérdida no es ningún desastre.


Pierde algo cada día. Acepta la angustia

de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.

El arte de perder se domina fácilmente.


Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:

lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.

Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.


Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue

la última o la penúltima de mis tres casas amadas.

El arte de perder se domina fácilmente.


Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más:

algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.

Los extraño, pero no fue un desastre.


Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto

que amo) no habré mentido. Es indudable

que el arte de perder se domina fácilmente,

así parezca (¡escríbelo!) un desastre.