Adela Basch. Buenos Aires, 1946.
El río pasa
El río pasa
con su espejismo de puertos
con su murmullo de gasa
el río pasa
pasa frente a las puertas
y las ventanas de mi casa
pasa, pasa y pasó.
El río pasó con su paso cierto
y el murmullo de gasa
vertiginoso
se apagó.
Pasó.
Pero ya mismo llega
y renace en su pasar fugaz
que a cada instante muta
solo para correr
frente a las puertas de mi casa
una vez y otra y otra más
con su murmullo de puertos
con su espejismo de gasa
con ese pasar cierto
que suspende el tiempo.
El río pasa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario