Cecilia Pavón. Mendoza, 1973.
La birome se cayó estrepitosamente en el Hall
y después se perdió.
Entonces, me va a resultar difícil escribir hoy.
Aunque la poesía es algo puro y radical,
algo fantástico,
y no debería dejar de hacerla
por nada del mundo.
Ni por el calor extremo
ni por la pobreza que me impide viajar.
Me voy a quedar en casa
elevada por el rozarse de las palabras entre sí.
Excitada,
Drogada,
Iluminada,
sola un sábado,
Desalmada,
Ardiendo por reprimir el placer
que me esperaría allá,
en la Discoteca Salvaje.
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