Kate Forster. New York, 1969.
Creo que es un profundo consuelo saber que las arañas sueñan,
que los monos se burlan de los depredadores,
que los delfines tienen acentos,
que los leones pueden asustarse tontamente
por una mangosta solitaria,
que las nutrias se toman de la mano
y las hormigas entierran a sus muertos.
Que no existe su vida y nuestra vida.
Ni tu vida y mi vida.
Que es solo un hilo tambaleante e interminable
y todos nosotros, todos nosotros,
estamos enredados con él
tan profundamente como el mismo enredo.
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