Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.
POEMA DE CUMPLEAÑOS
Apenas amanece, el sol levanta
su pesada cabeza pelirroja
por la enramada negra
a la espera de que alguien
con su balde
venga a buscar la luz blanca, espumosa
y, luego, un largo día en la pradera.
Yo también les dedico
mis días a pastar,
a gozar del verdor de cada instante
hasta que al fin la oscuridad me llama
y me pierdo en la noche con los otros
haciendo tintinear la campanita
de mi nombre.
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