domingo, 20 de agosto de 2023

Poema 404. Granja abandonada.

Ted Kooser. Estados Unidos, 1939.


Granja abandonada


Era un hombre corpulento, dice la talla de sus zapatos

sobre una pila de platos rotos, junto a la casa;

y también alto, dice el tamaño de la cama

en una habitación de la planta superior; y bueno y temeroso de Dios,

dice la Biblia con el lomo partido,

en el suelo, bajo la ventana, entre motas de polvo iluminadas por el sol;

pero no estaba hecho para la agricultura, dicen los campos

cubiertos de pedruscos y el granero lleno de goteras.


Vivía una mujer con él, dice el empapelado del dormitorio

con motivos de lilas y los estantes de la cocina

forrados con hule, y tenían un hijo,

dice el arenero hecho con un neumático de tractor.

El dinero era escaso, dicen los frascos de ciruelas en conserva

y las latas de tomate precintadas en la lucerna.

Y los inviernos duros, dicen los trapos en los marcos de las ventanas.

Era un lugar solitario, dice el angosto camino vecinal.


Algo fue mal, dice la casa vacía

en el terreno tapado por las malas hierbas. Las piedras en los campos

dicen que él no era un granjero; los frascos cerrados

en el sótano dicen que ella se fue precipitadamente.

¿Y el chico? Sus juguetes están esparcidos en el patio

como ramas después de una tormenta: una vaca de goma,

un tractor oxidado con el arado roto,

una muñeca vestida con un overol. Algo fue mal, dicen.

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