Vanina Santoro, Caseros 1984.
Ahí donde alguna vez hubo un árbol
ahí donde se cosechaba
el jugo alimonado
de la victoria
y las florcitas de azahar
daban la bienvenida
hoy
crece pequeño y desafiante
otro árbol.
Uno distinto
y a la vez el mismo.
Las manos de mi vieja
se empecinan en creer
en el brote.
En ese gesto
se funda
mi esperanza.
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