Graciela Cros, Carlos Casares 1945.
Hacer una tarta o ir al África
Converso con dos amigas.
Antes estaba más en todas partes, dice una.
Ahora no me muevo de aquí casi nunca.
Me pregunto a qué se refiere con eso de estar más
y en todas partes.
¿A una vida social intensa?
¿Encontrarse con amigos a comer, tomar algo,
visitarlos en sus casas, tener reuniones de trabajo,
asistir o montar exposiciones, participar de muestras
ya sea como integrante o público,
o bien estar más entera, más conectada consigo misma,
más ella en cada ocasión,
a qué?
La gente no toma en cuenta
que cada palabra
puede ser reciclada por quien escribe
e incorporada a otro contexto donde
será la misma expresión pero
distinta.
Sin embargo, pocos tienen ese registro.
Se largan a hablar con absoluta impunidad
y a mí no me dan los oídos
para capturar tanto filón.
La otra de mis amigas, por ejemplo, dice:
Luego de algo tan alto, puede haber otra cosa.
Ni más baja. Ni más alta. Ni más igual.
Otra. Así como lo fue esa tan alta.
Me parece que algo hay en poder pensarlo.
Pensarlo es una forma de que suceda en la mente.
Y ya conocemos los poderes de la mente, ¿no?
Porque cualquier cosa que uno hace
primero se plantea en la mente.
Voy a hacer una tarta, por ejemplo.
O me voy a ir al África.
Primero pasa por ahí. Por la mente.
Yo lo tomo,
intento recuperarlo del olvido seguro,
lo escribo aquí y si un día
se lo muestro
es bastante probable
que no lo reconozca como propio.
Hay poetas en todas partes.
Abren la boca
y sin querer
hacen poesía.
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