miércoles, 5 de julio de 2023

Poema 383. Once maneras de contemplar un cisne.

Marcelo Díaz. Bahía Blanca, 1965.


ONCE MANERAS DE CONTEMPLAR UN CISNE (fragmento)



Gruesas hojas de acelga, bajo esta luz,

y geranios blancos en el lomo del cisne

y geranios rojos en el cantero, bajo el tendal

que ahora, ya cercano el mediodía exhibe

sábanas blancas y sábanas azules. 


II 


Un cisne de cemento nunca es blanco.

Se advierte, al acercarse, impureza en su textura,

piedras que el tiempo ha dejado a la vista,

grumos de arena, ademanes torpes

en su hipotético andar. 


III 


Un cisne de cemento duerme

en el ocre de unos caños de desagüe,

entre hojas de acelga y ramos

de perejil que alternan

con un verde más claro, 

y el violeta, difuso,

en la mata de lavanda. 


IV 


Sus alas de cemento le impiden caminar.



Su signo es la carencia de mesura

y utilidad. Quince kilos de hierro

y plumaje de piedra

invertidos en cuatro geranios blancos.


VI 


Bajo la lluvia, el dócil

encorvarse

de las varas de nardos,

naranjas 

y blancos.

Y la silueta imperturbable

del cisne de cemento. 


VII 


No cantan cuando mueren.

Cuanto más, acaban confundidos

con la maleza

o bien en una pila

de hierros oxidados.

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