Graciela Cros. Carlos Casares, 1945.
África mía
Que me lavaras el pelo
sentada en la mañana del jardín
la cabeza hacia atrás
tus manos suaves
en la espuma
el agua tibia corriendo
entre tus dedos chatos
y a través de mi espalda
no era cine.
Era que
aprendíamos a vivir
sin darnos cuenta.
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