sábado, 2 de diciembre de 2023

Poema 486. No hay modo de no exaltarse...

Kenneth Koch. EE UU, 1925-2002.


No hay modo de no exaltarse

cuando lo que te desilusionó levanta la cabeza

de entre sus brazos y parece querer hablarte otra vez.

Te olvidás de tu casa y de tu familia

y salís en tu coche o a pie

y vas donde creés que habita esa forma

de realidad. Al no encontrarla, rechazás

cualquier contacto posterior

hasta que estás de nuevo tratando de olvidar

la única cosa que (parece) te conmovió y te dio lo que va a ser tuyo para siempre

pero en la forma de una desilusión.

Sin embargo, muchas veces, mirando el horizonte

hay ese algo —¿adverso?— que no encontraste nunca

y eso que, sin los que vinieron antes, nunca te podrías imaginar.

¿Cómo se te ocurrió pensar que había una persona que podía hacerte

feliz y que esa felicidad no era el fenómeno

inconsistente que sabías que era? ¿Por qué seguís creyendo en esa

realidad tan subordinada al tiempo permitido

que tiene menos que ver con el exilio de tu edad

que con todo lo demás que la vida te prometió que podías?

No hay comentarios:

Publicar un comentario