sábado, 30 de marzo de 2024

Poema 573. Los Olímpicos.

Fabián Casas. Buenos Aires, 1965.


Los Olímpicos


All the Olympians; a thing never known again.

W.B.Yeats


A veces me gusta pensar

que puedo pararme una vez más

frente a mi vieja casa.

Sí. Acá está la inmensa puerta verde.

Nunca estaba con llave

y se abría empujándola un poco.

Tal cual. Se abrió.

Ahora camino por el largo pasillo

mientras me siguen, haciendo equilibrio por el muro,

los gatos de nuestros vecinos.

La segunda puerta es de metal

y detrás de ella se abre el patio,

las macetas con sus plantas,

y las altas piezas

donde se distribuían

el comedor y los dormitorios.

Sentada a la mesa, mi familia intacta

me espera para comer.


Mientras charlan y se sirven los platos,

es obvio que decidieron pasar por alto

que ya tengo 40 años

y que desentono con estas ropas infantiles.

Yo tampoco les digo

que sé cómo van a terminar

algunos de ellos.

Para qué envenenar el almuerzo.


Después,

se desperdigan a la marchanta

hacia las piezas del fondo.


Inquieto como siempre,

a grandes zancadas,

mi papá atraviesa el patio.

¡Tiene una gorra hecha con papel de diario!

¡Cómo me pude olvidar de eso!


Salgo a la calle,

la remera de banlon me pica en el cuello

y los jeans con remiendos en las rodillas

se sienten estrechos. Ahí, esperándome,

brillosos bajo el sol primaveral, están mis amigos.

Cuando me ven, abren el círculo de su corazón

para que me pueda sumar. Sí, son ellos.


Bien mantenidos

en las bajas temperaturas del inconsciente,

están exactamente como los dejé:

sobre la vereda de los setenta

ríen los olímpicos de Boedo;

algo que no se volvió a ver.

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