miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 797. Las cosas no deberían ser tan duras.

Kay Ryan. California, 1945.


LAS COSAS NO DEBERÍAN SER TAN DURAS


Una vida debería

dejar huellas profundas:

surcos donde ella

iba y volvía

a buscar el correo

o a mover la manguera

por el jardín;

donde ella se paraba

frente al lavadero,

un lugar raído;

bajo su mano,

los picaportes

de porcelana reducidos

a pastillas blancas;

el interruptor que ella

solía tantear

a oscuras

casi borrado.

Sus cosas deberían

tener sus marcas.

El paso de una vida

debería notarse;

debería causar una erosión.

Y cuando esa vida se interrumpe,

algún lugar,

aunque sea pequeño,

debería quedar marcado

por ese pasaje

grandioso y dañino.

Las cosas no deberían ser

tan duras.

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