Anahí Mallol. La Plata, 1968.
33.
no el apocalipsis
no en esta ciudad
a lo sumo podrán verse
el fin de las personas y de sus refugios
perros muertos en cada calle
con los ojos comidos por los pájaros
y llenas de excrementos
las estatuas los juegos
las plazas
podrán verse incendiadas
algunas copas de algunos árboles unas fuentes
desfondadas unas casas
sin techos ni pisos ni ventanas y entonces
ya ni siquiera casas y no importan
otras cosas que podrían decirse los papeles
los libros volando como otros tantos
pájaros asombrados pero indiferentes
a nuestras pobres desgracias
pero el apocalipsis no
en esta ciudad
donde no puede verse
ni un
lívido o límpido
ni un
cielo devastado.
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