Sandra Cisneros. EEUU, 1954.
“Una casa propia”
No un piso.
No un departamento interior.
No la casa de un hombre.
Ni la de un papacito.
Una casa que sea mía.
Con mi porche y mi almohada,
y mis bonitas petunias púrpura.
Mis libros y mis cuentos.
Mis dos zapatos
esperando junto a la cama.
Nadie a quien amenazar con un palo.
Nada que recogerle a nadie.
Solo una casa
callada como la nieve,
un espacio al cual llegar,
limpia como la hoja
antes del poema.
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