Hernán Minardi. Carmen de Areco, 1972.
¡Muertos!
Están muertos.
Juntando dinero, pero muertos
Explotando y vaciando a sus hermanos,
A sus otros, a los viejos, a los distintos.
Están muertos.
Antes de que nuestras cuchillas melladas y oxidadas toquen sus gargantas
pálidas y grasosas están muertos.
Haciéndonos de la vida un imposible
una constante postergación, aun así, están muertos.
Antes de que las botellas con nafta exploten contra sus coches de lujo
Están muertos, aun sin sospecharlo o envalentonados en alguna breve victoria
sin historia ni líderes ni futuro.
Están muertos porque nuestra furia es eterna
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