Kay Ryan. Estados Unidos, 1945.
Milagro al revés
De vez en cuando
no vendría mal
un milagro al revés
que desnude el lenguaje
y lo haga esperar
apenas un minuto: sólo
la copa con el
vino adentro:
un sacramento que se niegue a todas
las multiplicaciones
y recupere, así,
la única hogaza
y el pez
único.
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