miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 859. La revolución no va a ser por internet.

Ezequiel Zaidenwerg. Buenos Aires, 1981.


LA REVOLUCIÓN NO VA A SER POR INTERNET (CÓVER DE GIL SCOTT-HERON)


No te vas a poder quedar en casa, amigue.

No vas a poder desactivar el roaming ni colgarte al Wi-Fi del vecino.

No vas a poder colgarte jugando al Candy Crush,

ni mirando las fotos de gatitos en Facebook,

porque la revolución no va a ser por internet.

La revolución no va a ser por internet.

La revolución no se va a ver con filtros de Snapchat o de Instagram,

en blanco y negro vintage o predeciblemente sólo en blanco.

La revolución no va ser por drone, ni se va a organizar en la deep web,

ni va a estallar cuando se filtre el sex tape de Donald Trump, Marine Le Pen y Putin

gozando como chanchos con las manos de Perón restauradas

con nail art colorinche y germicida en gel.

La revolución no va a ser por internet.

La revolución no va a salir en exclusiva en Netflix, producida por Tom Hanks, dirigida por Oliver Stone y protagonizada por Miley Cyrus, porque lo progre no quita lo coqueto.

La revolución no te va a esculpir milimétricamente los abdominales que siempre soñaste,

ni te va a dotar de un portentoso miembro prensil,

ni te va a hacer crecer la barba de leñador más fuerte y más sedosa,

porque la revolución no va a ser por internet, amigue.

La revolución no te va a borrar por dermoabrasión

ese tatuaje del Che que te hiciste en los noventa.

No va aumentar el tráfico de tu página web, no te va a dar miles de likes,

no te va a hacer un tuítstar ni un semental de Tinder.

La revolución, si es, no va a ser cosa de varones.

La revolución no va a ser por internet.

No vas a ver por streaming a la yuta reprimiendo,

meta bala de goma y gases lacrimógenos,

porque dice mi abuela que le dijo un taxista

que lo escuchó en la radio que a esos cabecitas negras

al final no les gusta laburar, y acá necesitamos un país en serio,

una revolución de la alegría.

Ya nadie va a dejar comentarios anónimos

en la web de los diarios, y nadie va a mirar

Bailando por un sueño ni Almorzando con Mirtha

ni Fútbol de primera, y ni hablar de La noche del domingo

y las Gatitas y ratones de Porcel.

Y los pibes, en vez de cazar Pokemones,

van a estar en la calle buscando algo mejor.

La revolución no va a ser por internet.

No va a ser trending topic, ni van a hablar de ella en un documental

coproducido por la UNESCO y Goldman Sachs que mencione al pasar a #NiUnaMenos,

narrado por los hijos importados de Brad Pitt y Angelina.

La banda de sonido no va a ser de U2 ni Manu Chao.

Calle 13 tampoco va a poner su granito de arena, y de Silvio ni hablar:

todavía va a estar buscando su unicornio.

La revolución no va a ser por internet.

La revolución no va a ser monetizable por Adsense, pero si vos querés

vas a poder ponerla en tu perfil de LinkedIn que, como todo el mundo sabe,

es la mentira más piadosa del capitalismo.

La revolución no va a pasar el desafío de la blancura.

La revolución no va a sacar el tigre que hay en vos, ni el emprendedor.

La revolución no te va a limpiar el inodoro, ni la conciencia biempensante.

La revolución no te va a poner la camiseta, ni los pantalones.

La revolución te va a obligar a ponerte las pilas.

La revolución no va a estar en todos tus dispositivos, amigue.

La revolución va a ser en vivo.

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