Roberta Iannamico, Bahía Blanca 1972.
El baldío
El baldío es abierto como un mar
lo cruzamos yo y mi amiga
el burro por delante
pinchan los yuyos en las patas sin medias.
En el verano venía el circo
no nos interesaban ni los elefantes ni los tigres
ya los conocíamos de las películas
pero sí un caballito enano
que tenía un ojo de cada color.
Sarco.
Un ojo azul y otro marrón se llama sarco.
Después vinieron los chistes
tiene un ojo marrón y otro a- zu- lado
pero era para disimular que al caballo lo queríamos para nosotras
nos habíamos enamorado de él
puede estar un día en cada patio
o en el baldío.
El sarco en el baldío.
Si se puede mirar descampado y saber si viene tormenta
yo voy a mirar los ojos de mi caballo
el azul si quiero ver el mar
el marrón si quiero ver la tierra.
Por la ventana que da afuera me dicen
sabías que pascual se fue al cielo
yo digo que sí pero es mentira
el caballo y el abuelo corren por el mar abierto
por el campito de la muerte baldía
se pinchan las patas.
Justo cuando estoy por la mitad
tengo que volver para tomar la leche
no sé qué hay en el fondo del baldío
nunca llegué hasta la tormenta.
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