jueves, 2 de febrero de 2023

Poema 48. El baldío.

Roberta Iannamico, Bahía Blanca 1972.


El baldío


El baldío es abierto como un mar

lo cruzamos yo y mi amiga

el burro por delante

pinchan los yuyos en las patas sin medias.

En el verano venía el circo

no nos interesaban ni los elefantes ni los tigres

ya los conocíamos de las películas

pero sí un caballito enano

que tenía un ojo de cada color.

Sarco.

Un ojo azul y otro marrón se llama sarco.

Después vinieron los chistes

tiene un ojo marrón y otro a- zu- lado

pero era para disimular que al caballo lo queríamos para nosotras

nos habíamos enamorado de él

puede estar un día en cada patio

o en el baldío.

El sarco en el baldío.

Si se puede mirar descampado y saber si viene tormenta

yo voy a mirar los ojos de mi caballo

el azul si quiero ver el mar

el marrón si quiero ver la tierra.

Por la ventana que da afuera me dicen

sabías que pascual se fue al cielo

yo digo que sí pero es mentira

el caballo y el abuelo corren por el mar abierto

por el campito de la muerte baldía

se pinchan las patas.

Justo cuando estoy por la mitad

tengo que volver para tomar la leche

no sé qué hay en el fondo del baldío

nunca llegué hasta la tormenta.

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