David Ray. Oklahoma, 1932.
VIUDO
Ella lo cuidó tanto
que él rara vez levantó un dedo.
Así que sólo hasta ahora se coloca
cerca del fregadero y pela
su primera papa con el cuchillo para pelar
que ella dejó como legado. La papa
él nota, encaja en la mano humana,
está hecha para que lo haga, es uno
de esos milagros. Y ella lo supo todo este tiempo.
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