Jack Gilbert. Estados Unidos, 1925-2012.
Es difícil hablar de la noche.
Es un tiempo distinto. No
la ausencia del día.
Pero donde no hay flores
en las que refugiarse.
Sólo esta oscuridad
y el lugar conocido de mi cuerpo.
Y las voces que me llaman
al amor.
No es la noche de los jóvenes:
su simple medianoche de terror.
Tampoco un último lugar de empleo.
Esta oscuridad es un país muy importante.
Llego a ella a los cuarenta
y descubro una inundación de noche.
Descubro la oscuridad en marcha.
En partes coagulada,
y en otras derramándose de luces.
Las voces aún deseosas del divorcio
al que nacemos.
Pero están más lejos
y no me interesan.
Tengo cuarenta, y es distinto ahora.
De repente, en el medio del pasaje,
vuelvo a mí. Echo brotes
gigantescos. Un imperio da frutos
inesperadamente: ciudades, bosquecitos de verano,
satrapías, caballos.
Un estar solo: una enormidad.
Gracias a dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario