sábado, 30 de marzo de 2024

Poema 558. Hacia el 8M (un año más).

Elena Annibali. Córdoba,  1978.


Hacia el 8M (un año más)


Oigan, mujeres de las casillas, oigan

mujeres de la ruta, de los tinglados

y de los galpones, óiganme, mujeres

que hacen pastar al ganado y se queman al sol

como culebras, óiganme, las amo y las he amado,

siempre. Maternando en los colectivos, dando

oscura, agria leche, o tibia y dulce, las he visto

cubiertas de asfódelos, en mi memoria, aún

las afantasmadas, las idas, las difíciles figuras perdidas

en la noche del tiempo. He paseado

con ustedes, en trenes, las he visto

correr bajo la lluvia en altos tacones rojos, martirizadas

en la ardiente cocina del patrón, golpeadas, tiradas

en las banquinas, moliendo maíz, o sacando el piojo

al perro, al niño, al mono, sin muecas de asco

o de rencor hirviendo la carne, la sopa,

los trapos infectos de los enfermos, o quemando azúcar

ante el muerto o la tripa del hijo, o la mierda del ajeno.

Las he visto en las alcantarillas. Mi ciudad es una cartografía

del horror, el campo es una cartografía del horror, las casas,

las piezas, los puertos, los ríos, las fábricas, las iglesias son

una cartografía del horror. Nos hemos acostumbrado?

Nos da pereza? No nos importa verlas secas, heridas, marcadas,

perdiéndose, los ojos vueltos hacia adentro, los puños

apretados, la flor de la mansedumbre y la resignación,

incubado por siglos el huevo de la vergüenza y la rabia ha parido

mujeres muertas. Pero yo en trenes, óiganme, en casillas,

óiganme, mujeres de los barrios altos, en los hornos, manejando

camiones, arando el campo, barriendo suelos ajenos en

hospitales, óiganme mujeres que en la noche, las amo

y las he amado. Aún tocadas por la codicia, el espanto,

la guerra, óiganme mujeres, soy la hermana que también,

si, no sé por qué o cómo, si, también, se me tuerce la boca,

saben? Sí, yo también he sido el cuerpo donde ha caído la mano

equivocada, el palo, la humillación, la tensada cuerda del

desprecio. También he sido aquella vez en que me ahogaron,

ahogándome, quitándome del medio la palabra, el uso

del aire, la respiración cortada, el cuerpo una interrogación,

una oscuridad, un corte, también he sido lo que todas nosotras,

una noche, o un día, algún día, hermanas mías. Las amo

y las he amado. Yo he sido todas, he sido

yo, óiganme, mujeres del aire, de las casillas, de las rutas,

golpeándome las costillas, hemos sido todas una, invencibles,

unidas invisiblemente como las majadas por el trueno,

corriendo, de aquí para allá, haciendo dulzura, comida, lavando

hijos, trastos, hemos sido la fuerza de este mundo, la rotura

ardiente de nosotras echando vida. Qué mal nos harán, hermanas?

Qué mal nos harán. Somos

un solo cuerpo vibrando.

Estamos a salvo.

Las amo, las he amado.

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