lunes, 26 de febrero de 2024

Poema 552. Ecopoemas.

Nicanor Parra. Chile, 1914-2018


Ecopoemas


Ya no pedimos pan

techo

ni abrigo

nos conformamos con un poco de aire

EXCELENCIA!

Poema 551. Memorándum.

Patricia García-Rojo. España, 1984.


MEMORÁNDUM


haz del pecho un prado

y no una jaula.

Poema 550. De la retacería hasta mi casa...

Iris Rivera. Buenos Aires, 1950.


de la retacería hasta mi casa

viene lloviendo un hilo

que sale de la tela

con la que fue tejida mi camisa

aquella

en la máquina Singer de mi vieja

que llovía a chaparrones

y me arrulla

ahora mismo

su sonido a pedal

a tormenta de noche

Poema 549. Tus células...

Xi Chuan. Xuzhou, 1963.


Tus células. Tu estrella. Tu escondite. Tu esquina. La puerta de tu casa. Tu silla sin pintar.


Una nube blanca se detiene en el cielo, como un tambo flamante.

Una araña trepa por mi espalda. Yo estoy absorto hace un rato mirando la tierra.


Antes de que aparecieras, yo casi no era yo mismo.

Aunque los tiburones mordían en el agua y los tigres atacaban en el bosque,

esta ciudad vacía necesitaba que golpearas con tus dedos el vaso y la mesa.


Así que necesitaba que emergieras de la nada, o que bajaras de un techo.

Así que buscaba frenéticamente tus huellas en el vidrio.


¿Pero quién sos? ¿Tenés un hermano mayor, una hermana menor? ¿En qué lugar naciste?

Sos como un invitado que no llega nunca a una cena,

y cuando al fin venís, extendés tus manos para abrazar puro viento.


Una brisa ligera a veces trae una lluvia feroz, y luego es la noche de las comadronas, y luego la mañana de los barrenderos.


Tengo pensamientos disparatados acerca del comienzo secreto de todo.

Dejame que te agarre la mano.


Vestida con esas medias largas, como una diosa de la antigüedad, parecés inventada.


Mirá, mis manos son más grandes que las tuyas, mis pies más sucios que los tuyos, pero compartimos la misma luz, y la misma oscuridad asimila nuestro miedo y nuestro coraje.

¿Pero quién sos?

¿En qué te basás para existir?

Poema 548. La raíz encuentra la raíz...

Martín Di Benedetto. Puerto Madryn, 1986.


la raíz encuentra la raíz

pero no busca.

todo lo que acontece a un árbol

es ser.

te preguntaste

cuándo vendrá el otoño

en pleno verano

las calles vacías hablan más

que las calles llenas

buscar tu amor mientras caminás

es una vida corta.

pero esto es sólo cielo

esto es sólo baldosa

esto es sólo puerta:

te juro que es lo mismo

aunque busques detrás

en realidad es todo junto.

siempre se agota el tiempo

esa es la trampa de lo eterno

darse cuenta

que no hay adelante

que no hay atrás.

Poema 547. Uno. Voy a dejar de mentir...

Lola Arias. Buenos Aires, 1976.


Uno. Voy a dejar de mentir. Voy a dejar de fumar. Voy a dejar de tener miedo a la oscuridad. Dos. Nunca más voy a cometer errores porque es de noche o hace frío o tengo sobre la cabeza una nube melancólica. Tres. Tengo que dejar de perder el tiempo. Cuando llegue a casa voy a ponerme a escribir. No voy a atender el teléfono ni a comer los restos de mi heladera ni a leer todos esos libros que esperan como rascacielos en la mesita de luz. Cuatro. Mañana voy a cumplir treinta años. En lugar de hacer una fiesta voy a meterme en la bañadera a leer mis diarios viejos. ¿A qué edad termina la juventud?. Cinco. No escucho mi corazón debajo del agua. Podría morir ahora y no me daría cuenta. Si me muero quiero ser quemada y que mis cenizas vayan al mar o al río o que las tiren en el inodoro. Prefiero estar muerta debajo del agua que debajo de la tierra. Seis. Tengo que aprender a respirar mejor. Me gustaría que el aire saliera de mí sin que me diera cuenta, como si fuera una sirena hundida en una bañadera.

Poema 546. Esta canción se autodestruirá...

Jillian Kwon. Los Ángeles, 1988.


Esta canción se autodestruirá.

En algunos segundos, solamente,

mientras vos caminás bajo los árboles

y el sol te va borrando la mirada.

Esta canción se autodestruirá.

Poema 545. Mensaje.

Allen Ginsberg. Estados Unidos, 1926-1997.


Mensaje


Desde que empezamos a cambiar

parrandear girar trabajar

llorar & mear juntos

me despierto por la mañana

con un sueño en los ojos

pero tú estás lejos en Nueva York

recordándome Bueno

te amo te amo

y tus hermanos están locos

acepto sus alcohólicos casos

Hace demasiado que estoy solo

hace demasiado que me siento en la cama

sin que nadie acaricie mi rodilla,

hombre o mujer qué me importa ahora,

yo quiero amor

para eso nací

quiero que estés conmigo

Barcos transoceánicos hirviendo sobre el Atlántico

Delicadas estructuras de rascacielos sobre Lakehurst

Seis mujeres desnudas bailando juntas

sobre una plataforma roja

Las hojas están verdes ahora en todos los árboles de París

Estaré en casa dentro de dos meses

y te miraré a los ojos.

Poema 544. Mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa...

Jean Cocteau. Francia, 1889-1963.


mi casa se estaba quemando y sólo podía salvar una cosa

decidí salvar el fuego

no tengo dónde vivir pero el fuego vive en mí

y me defiende discretamente de todo lo impuro

mi futuro ya no es importante

sólo cuenta la intensidad del instante

Poema 543. Movimiento.

Irene Gruss. Buenos Aires. 1950-2018.


movimiento 


Una mujer sola frente al mar

es más majestuosa que él.

Puede pasar una gaviota

augurando la muerte

o puede caer el sol, humedeciendo

las lonas de las carpas

hasta apagarlas,

pero una mujer

frente al mar

mece su soledad como una dueña

y no se estremece.

La luz

del mar tiene la importancia

y el movimiento de su ánimo, de su alma.

El viento suena alrededor

de la mujer

y la despierta:

ahora se trata de la playa sin luz, una mujer,

el sol caído, el sonido del mar

carpas levantadas,

el viento que lo da vuelta

todo.

Poema 542. Ha visto las palmeras de su plaza...

Circe Maia. Montevideo, 1932.


Ha visto las palmeras de su plaza

casi al amanecer o cuando cae

la sombra y ha cruzado

-y siempre en diagonal- al mediodía.


Esas palmeras, esas anchas calles

por donde el paso anuda

sus rápidas puntadas

¿no son acaso suyas?


Más bien es al revés: él es de ellas

y ahora lo descubre.


Ellas: él mismo en ellas

caminante y camino.

Poema 541. Resurrección.

Roberto Bolaño. Chile, 1953-España, 2003.


RESURRECCIÓN


La poesía entra en el sueño

como un buzo en el lago.

La poesía, más valiente que nadie,

entra y cae

a plomo

en un lago infinito como Loch Ness

o turbio e infausto como el lago Batalón.

Contempladla desde el fondo:

un buzo 

inocente

envuelto en las plumas

de la voluntad.

La poesía entra en el sueño

como un buzo muerto

en el ojo de Dios.

viernes, 9 de febrero de 2024

Poema 540. El día que más te extrañé...

Franco Rivero. Corrientes, 1981.


el día que más te extrañé estaba cocinando

el tiempo había cambiado cayó viento

y empezó a llover

cortó la luz

primero abrí una ventana para sentir

el olor a lluvia

pelaba una papa y el corazón me pelaba el rostro

pelaba otra papa y el corazón me seguía pelando el rostro

así que dejé todo como estaba

me saqué la ropa y fui a la lluvia

jugué como se juega cuando se quiere llorar

salté el tiempo suficiente para que el corazón

bajara

del cuello

no hizo falta que llore

la lluvia me había desahogado

la lluvia siempre me ha desahogado

volví y mi piel olía a mal tiempo

me sequé apenas

seguí cocinando

en absoluta coherencia

pelaba el corazón en las papas que quedaban

y el rostro ocupaba el lugar del corazón