miércoles, 25 de junio de 2025

Poema 861. El debe y el haber.

Graciela Cros. Bariloche.


El debe y el haber 


¿Qué va primero? 

¿La vida o la poesía?

¿Qué atenta contra la poesía?

¿Las distracciones, la pereza?

¿La ausencia de voluntad? 

La falta de confianza, de imaginación,

¿la cobardía? 

¿Hasta cuándo se es poeta?

Si se agota la pila hay recarga.

La poesía vuelve después de un bloqueo. 

Si lo hace 

es 

porque quiere 

o vuelve porque la determinación se esfuerza 

y lo consigue.

¿Ella volvería? 

Ella

quiere volver 

aún cuando no se la venere en un altar

y se la baje a la tierrita de lo cotidiano.

¿Se es menos poeta cuando una se ve como 

/un ser común y corriente?

¿Se es menos poeta cuando se rehúye lo sublime?

¿Se es menos poeta cuando una se inscribe 

en el oficio de trabajar con la materia poética?

Se puede ser una mujer común y corriente 

y trabajar con la materia poética.

¿Se puede definir 

trabajar con la materia poética?

¿Se puede definir 

materia poética?

¿Estoy en lo cierto si digo que hay consenso 

respecto a lo atractivo del poeta personaje? 

¿Y que esto 

no necesariamente 

se traduce en buena poesía?

¿Alguien recuerda que T.S. Eliot trabajaba de 

/gerente de banco?

Te preguntás 

cómo 

T.S. Eliot escribía La tierra baldía 

mientras revisaba las columnas del debe y el haber 

/de un balance.

¿T.S. Eliot salió de sí y se convirtió 

en el Padre de la Poesía Contemporánea?

¿O pudo tener ese gesto romántico 

-tratándose de un clásico justamente por haber estado cada día 

con las columnas del debe y el haber bajo sus ojos?

¿Él tenía sed y la poesía 

era el chorrito de agua que la calmaba?

Está bien apagar la sed de poesía mirando 

las columnas del debe y el haber.

Tener sed de poesía alcanza.

¿Importa más estar en el chorrito de agua poética 

/que en el canon?

¿Importa más usar a la poesía como catarsis 

que dejarse transformar por ella 

y caminar con los ojos cerrados?

¿La buena poesía se deja usar como catarsis?

La buena poesía se deja usar.

La poesía es la que trae algo nuevo 

que estalla 

dentro de tu cabeza y tu corazón 

y ya no sos el mismo. 

¿O es la que repite un runrún conocido 

y por eso no desconcierta ni obliga a pensar 

qué sucede?

Una mañana vi a una mujer de caderas amplias

/entrando al mar 

con una larga trenza rodando en su espalda desnuda 

y sentí que esa visión 

era

la poesía.

Entonces pensé: 

a la poesía hay que escribirla,

¿o ella se escribe sola?

¿Si la tengo que escribir es un oficio?

¿Y si se escribe sola qué es?

La poesía que se escribe sola no necesita al poeta.

No funciona al revés: 

el poeta siempre necesita a la poesía.

Poema 860. Tranquilidad de hablar.

Sonia Scarabelli. Rosario, 1968.


Tranquilidad de hablar


Hablo con la tranquilidad

de los que no tienen que ser oídos,

de esos a los que nadie tiene que escuchar.

Ahora mismo soy como el pajarito

al que no le acierta ninguna piedra,

el pez al que no lo pescan, feliz en el agua.

Las palabras me arropan este rato

que lo paso hablando con vos

y no siento nada de frío

y no me asusta ni un poquito la oscuridad.

Mirá cómo ya todo lo que decimos

se hace de la sombra,

y nadie nos escucha ni a vos ni a mí,

y hablamos muy tranquilos

como si conociéramos la lengua de los pájaros.

Mirá cómo lo que decimos la perfuma a la noche,

igual que si las palabras se abrieran como flores,

como si nuestro idioma fuera una flor rarísima,

de esas que se abren

aunque no haya luz.

Poema 859. La revolución no va a ser por internet.

Ezequiel Zaidenwerg. Buenos Aires, 1981.


LA REVOLUCIÓN NO VA A SER POR INTERNET (CÓVER DE GIL SCOTT-HERON)


No te vas a poder quedar en casa, amigue.

No vas a poder desactivar el roaming ni colgarte al Wi-Fi del vecino.

No vas a poder colgarte jugando al Candy Crush,

ni mirando las fotos de gatitos en Facebook,

porque la revolución no va a ser por internet.

La revolución no va a ser por internet.

La revolución no se va a ver con filtros de Snapchat o de Instagram,

en blanco y negro vintage o predeciblemente sólo en blanco.

La revolución no va ser por drone, ni se va a organizar en la deep web,

ni va a estallar cuando se filtre el sex tape de Donald Trump, Marine Le Pen y Putin

gozando como chanchos con las manos de Perón restauradas

con nail art colorinche y germicida en gel.

La revolución no va a ser por internet.

La revolución no va a salir en exclusiva en Netflix, producida por Tom Hanks, dirigida por Oliver Stone y protagonizada por Miley Cyrus, porque lo progre no quita lo coqueto.

La revolución no te va a esculpir milimétricamente los abdominales que siempre soñaste,

ni te va a dotar de un portentoso miembro prensil,

ni te va a hacer crecer la barba de leñador más fuerte y más sedosa,

porque la revolución no va a ser por internet, amigue.

La revolución no te va a borrar por dermoabrasión

ese tatuaje del Che que te hiciste en los noventa.

No va aumentar el tráfico de tu página web, no te va a dar miles de likes,

no te va a hacer un tuítstar ni un semental de Tinder.

La revolución, si es, no va a ser cosa de varones.

La revolución no va a ser por internet.

No vas a ver por streaming a la yuta reprimiendo,

meta bala de goma y gases lacrimógenos,

porque dice mi abuela que le dijo un taxista

que lo escuchó en la radio que a esos cabecitas negras

al final no les gusta laburar, y acá necesitamos un país en serio,

una revolución de la alegría.

Ya nadie va a dejar comentarios anónimos

en la web de los diarios, y nadie va a mirar

Bailando por un sueño ni Almorzando con Mirtha

ni Fútbol de primera, y ni hablar de La noche del domingo

y las Gatitas y ratones de Porcel.

Y los pibes, en vez de cazar Pokemones,

van a estar en la calle buscando algo mejor.

La revolución no va a ser por internet.

No va a ser trending topic, ni van a hablar de ella en un documental

coproducido por la UNESCO y Goldman Sachs que mencione al pasar a #NiUnaMenos,

narrado por los hijos importados de Brad Pitt y Angelina.

La banda de sonido no va a ser de U2 ni Manu Chao.

Calle 13 tampoco va a poner su granito de arena, y de Silvio ni hablar:

todavía va a estar buscando su unicornio.

La revolución no va a ser por internet.

La revolución no va a ser monetizable por Adsense, pero si vos querés

vas a poder ponerla en tu perfil de LinkedIn que, como todo el mundo sabe,

es la mentira más piadosa del capitalismo.

La revolución no va a pasar el desafío de la blancura.

La revolución no va a sacar el tigre que hay en vos, ni el emprendedor.

La revolución no te va a limpiar el inodoro, ni la conciencia biempensante.

La revolución no te va a poner la camiseta, ni los pantalones.

La revolución te va a obligar a ponerte las pilas.

La revolución no va a estar en todos tus dispositivos, amigue.

La revolución va a ser en vivo.

Poema 858. Yo me nazco...

María Elena Walsh. Bs. As. 1930-2011.


Yo me nazco, yo misma me levanto,

organizo mi forma y determino

mi cantidad, mi número divino,

mi régimen de paz, mi azar de llanto.


Establezco mi origen y termino

porque sí, para nunca, por lo tanto.

Soy lo que se me ocurre cuando canto.

No tengo ganas de tener destino.


Mi corazón estoy elaborando:

ordeno sufrimiento a su medida,

educo al odio y al amor lo mando.


Me autorizo a morir sólo de vida.

Me olvidarán sin duda pero cuando

mi enterrado capricho lo decida.

Poema 857. Milagro al revés.

Kay Ryan. Estados Unidos, 1945.


Milagro al revés


De vez en cuando

no vendría mal

un milagro al revés

que desnude el lenguaje

y lo haga esperar

apenas un minuto: sólo

la copa con el

vino adentro:

un sacramento que se niegue a todas 

las multiplicaciones

y recupere, así,

la única hogaza

y el pez

único.

Poema 856. Discípula.

Roberta Iannamico. Bahía Blanca, 1972.


Discípula


¡al fin!

¡salir afuera!

¡al sol!

¡hola sabio!

¡instrúyeme!

Instrúyeme hormiga

instrúyeme bicho bolita

instrúyeme viento

que yo baile y cante con tu fuerza

con tu suavidad

instrúyanme

niños.

Poema 855. ¡Muertos!

Hernán Minardi. Carmen de Areco, 1972.


¡Muertos!

Están muertos.

 Juntando dinero, pero muertos

Explotando y vaciando a sus hermanos, 

A sus otros, a los viejos, a los distintos. 

Están muertos.

Antes de que nuestras cuchillas melladas y oxidadas toquen sus gargantas

pálidas y grasosas están muertos. 

Haciéndonos de la vida un imposible

una constante postergación, aun así, están muertos.

Antes de que las botellas con nafta exploten contra sus coches de lujo

Están muertos, aun sin sospecharlo o envalentonados en alguna breve victoria

sin historia ni líderes ni futuro.

Están muertos porque nuestra furia es eterna

Poema 854. Destino.

Tamara Kamenszain. Bs. As. 1947-2021.


Destino 


Dónde estará lo que sigue

me pregunto

mientras lo que quedó atrás

se parece

a un barril sin fondo

en el que es imposible buscar

un indicio para este futuro

que viene cabalgando lentamente

como una flecha de esas

que siempre van a dar en el blanco

aunque hagan un trayecto sinuoso

que a los ojos de ciertos ingenuos

puede parecer

errado.

Poema 853. Adagio de mi país.

Alfredo Zitarrosa. Uruguay, 1936-1989.


Adagio en mi país


En mi país, qué tristeza

La pobreza y el rencor


Dice mi padre que ya llegará

Desde el fondo del tiempo otro tiempo

Y me dice que el sol brillará

Sobre un pueblo que él sueña

Labrando su verde solar


En mi país, qué tristeza

La pobreza y el rencor


Tú no pediste la guerra

Madre tierra, yo lo sé


Dice mi padre que un solo traidor

Puede con mil valientes

Él siente que el pueblo en su inmenso dolor

Hoy se niega a beber en la fuente

Clara del honor


Tú no pediste la guerra

Madre tierra, yo lo sé


En mi país somos duros

El futuro lo dirá


Canta mi pueblo una canción de paz

Detrás de cada puerta

Está alerta mi pueblo

Y ya nadie podrá

Silenciar su canción

Y mañana también cantará


En mi país somos duros

El futuro lo dirá


En mi país, qué tibieza

Cuando empieza a amanecer


Dice mi pueblo que puede leer

En su mano de obrero el destino

Y que no hay adivino ni rey

Que le pueda marcar el camino

Que va a recorrer


En mi país, qué tibieza

Cuando empieza a amanecer


En mi país somos miles y miles

De lágrimas y de fusiles

Un puño y un canto vibrante

Una llama encendida, un gigante

Que grita: ¡Adelante, adelante...!

Poema 852. Hombre pequeñito.

Alfonsina Storni, en el día de su cumpleaños 133.


Hombre pequeñito


Hombre pequeñito, hombre pequeñito,

Suelta a tu canario que quiere volar...

Yo soy el canario, hombre pequeñito,

Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,

Hombre pequeñito que jaula me das.

Digo pequeñito porque no me entiendes,

Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto

Ábreme la jaula que quiero escapar;

Hombre pequeñito, te amé media hora,

No me pidas más.

Bien pudiera ser

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

No fuera más que aquello que nunca pudo ser,

No fuera más que algo vedado y reprimido

De familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido

Estaba todo aquello que se debía hacer...

Dicen que silenciosas las mujeres han sido

De mi casa materna... Ah, bien pudiera ser...

A veces a mi madre apuntaron antojos

De liberarse, pero se le subió a los ojos

Una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado

Todo eso que se hallaba en su alma encerrado,

Pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

Poema 851. Conversación I.

Luciana Fernández. Burzaco, 1992.


CONVERSACIÓN 1.


¿Sabías luciana

que la segunda guerra mundial

terminó

con la caída de la bomba de Hiroshima?

te quería contar

no quedó ni una persona

en pie

solo había, dicen

tres cabinas telefónicas

para nadie

y en tucumán antes

las personas cosechaban la caña de azúcar

que eran más altas que ellos mismos

y que costaban un esfuerzo enorme

y más también

pero después otro hombre hizo una máquina

para no tener que hacerlo más

ni él ni nadie

así que esto que nos llega a la mesa

ya no tiene nada que ver

lo dulce

con el esfuerzo

ahora es una cosa más 

del progreso

o de la tecnología

la caída de la bomba dio lugar

a la caída de la guerra

y no hubo nadie que pudiera sacarle

una foto a la cuestión

¡imaginate lo que sería!

esa foto para la humanidad

esas tres cabinas paraditas

yo hubiese sido historiador

pero fui pobre

ya lo pensé en cuarto grado:

quinto y sexto se cursaba

del otro lado de las vías

lejos y donde ya era

otra provincia

y yo era pobre en todo eso

y a todo esto

me sé igual

todas las capitales de los países del mundo

y tengo la memoria inmaculada:

mi mano es un mapa en piel

de la capital federal

podría hablarte del silencio

en la CGT

el día que murió Eva

y como la calle vestía flores blancas

y gente angustiada

que a-pesar-de

ahora creía en algo

Luci

hasta cuando la noche viene

oscura oscura

puede

que cante un pájaro

y al corazón le pase

lo que tenga que pasarle.

Poema 850. Sostengo con dos manos la esperanza.

Roberto Santoro. Bs. As. 1939-1977.


Sostengo con dos manos la esperanza

porque sé que es el único aliento

que vive a la intemperie


Y no escondo mi palabra 

salgo a vivir con el alma descubierta


El corazón que no canta

no ejerce su oficio con altura.

Poema 849. El pretendiente.

Jane Kenyon. Estados Unidos, 1957-1995.


EL PRETENDIENTE


Nos acostamos dándonos la espalda. Las cortinas

suben y bajan

como el pecho de alguien que duerme.

El viento mueve las hojas del viejo boj,

mostrando sus claros reversos

al dar la vuelta todas a la vez

como un banco de peces.

De pronto, comprendo que soy feliz.

Durante meses este sentimiento

se ha estado acercando, ha permanecido

en breves visitas como un tímido pretendiente.